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Imagen de la manifestación tomada de una televisión. / Afp

Los estudiantes iraníes enarbolan banderas durante la manifestación. / Reuters
La imporancia del 4 de noviembre
El 4 de noviembre es una fecha clave para el régimen iraní, que ha crecido y se ha alimentado en los últimos treinta años con la retórica antiestadounidense. En aquella turbulenta jornada de 1979, un grupo de estudiantes asaltaron la embajada de Estados Unidos en Teherán, donde retuvieron a 52 personas durante 444 días. Seis meses después de la toma, ambos países rompieron sus lazos diplomáticos.
Desde entonces, el grito de "muerte a Estados Unidos" resuena en mezquitas, manifestaciones y actos públicos, e incluso está grabado en un enorme mural pintado sobre la fachada de uno de los edificios altos del centro de la capital. Washington es, además, el "gran satán" en la retórica de muchos de los responsables iraníes. Pero los acontecimientos postelectorales han abierto también una brecha en este pilar del régimen.
Al menos una veintena de personas han sido detenidas durante los enfrentamientos entre la Policía y opositores reformistas que estallaron al margen de la manifestación oficial contra EEUU con motivo del
30 aniversario del asalto a la embajada norteamericana en Teherán.
Grupos de jóvenes lanzaron piedras en el centro de la ciudad contra agentes y voluntarios islámicos Basij, que trataban de dispersar a los opositores con disparos al aire, gases lacrimógenos y porras, según informan varios testigos. En la calle Karim Khan, los manifestantes volcaron contenedores y gritaron consignas como "muerte al dictador" y "muerte a Jameneí", al tiempo que coreaban el nombre de
Mir Husein Musaví, principal líder del movimiento verde reformista.
Musaví había instado esta semana a sus seguidores a aprovechar "
la jornada contra la arrogancia" para
retomar las protestas contra los
resultados electorales del 12 de junio y recordar al régimen que "el poder pertenece al pueblo". Pero pese a las advertencias de la fuerzas de seguridad y al amplio despliegue de policías antidisturbios y voluntarios basij armados con porras y escudos, los reformistas volvieron a manifestarse de forma dispersa en diferentes puntos del centro de la ciudad.
En la calle Valie-e Asr, la Policía ha cargado contra varios grupos de opositores que habían distribuido panfletos verdes con el nombre de Mir Husein Musaví y fotos de algunas de las personas muertas en la
represión de las protestas contra la
reelección del presidente iraní, Mahmud
Ahmadineyad. A escasos kilómetros, frente a la antigua embajada de Estados Unidos, miles de partidarios del régimen gritaban por su parte "muerte a Estados Unidos", "muerte a Israel" y "muerte a los ingleses".