Algo pasa en el Real Murcia. Y no es sólo culpa de José Miguel Campos. No es normal que los entrenadores que salen de este club por la puerta de atrás triunfen en Primera y Segunda en otros equipos. Y que jugadores que aquí no valían ofrezcan buenos minutos en otros equipos. No es normal que el equipo de Campos no haya ganado en diez partidos, que ayer desaprovechara una nueva ventaja en el marcador con lo que cuesta darle la vuelta a los partidos en Segunda y que además fallara un nuevo penalti. No es habitual que un entrenador castigue de una tacada a un montón de jugadores titulares cuando en teoría no pasa nada dentro del vestuario. Campos está sentenciado pero hay más culpables. Él por lo menos ha sido valiente y ha decidido morir con las botas puestas. Dejando en casa a Mario Rosas a pesar de los consejos de Samper y metiendo a Sergio Escudero en el lateral izquierdo. Campos pasará, a pesar de ser el técnico más legal y honesto en los últimos años, pero debe quedar claro que él no tiene la culpa de que Bruno falle penaltis, que Mario Rosas salga por las noches o que Isaac Joveé tire fuera un remate que era más fácil meter. Es la ley del fútbol, la que mata al más débil.
Tensión y ansiedad
José Miguel Campos tuvo en dos minutos toda la suerte que no ha tenido en los más de 810 disputados hasta ayer. Aunque la primera parte comenzó de forma penosa, acabó con un Real Murcia desconocido, que llegaba a todos los balones y elaboraba un fútbol de gran nivel. Y eso que había estado muerto durante muchos minutos. A los nueve minutos el colegiado anulaba un gol a los murcianos sin saber muy bien porqué y siete minutos más tarde Salva Ballesta se aprovechaba de un error colosal de la defensa y centro del campo grana. La misma historia de siempre, esta película ya la habíamos visto antes esta temporada. El Real Murcia estuvo perdido hasta que a falta de siete minutos para el descanso Capdevila cabeceo a la red un buen centro de Isaac Jové. Un minuto después, una jugada casi calcada daba el Real Murcia su segundo gol. De repente todos los fantasmas se iban a tomar viento fresco y el equipo de Campos parecía un conjunto de verdad. Dominaba, ejecutaba con seguridad y le empezaba a salir todo. Isaac Jové se iba de todos sus rivales, Kike, jugando de espaldas, sacaba petróleo en todas las jugadas y Sergio Escudero no desentonaba en la posición de central en la que sustituía al lesionado Ochoa. Éste era otro Real Murcia.
Errores de principiante
En la segunda mitad el equipo de Campos salió más relajado y sólo la falta de concentración de Óscar Sánchez le complicaba la vida. Hasta el minuto siete de la segunda mitad en el que volvió a aparecer el Real Murcia de las dudas, de las incongruencias y el de los errores de principiante. Eso sí, el gol de Alberto estaba al límite de la ilegalidad. Tanto por la posición del jugador como por la parte del cuerpo con la que toca el capitán del Albacete el esférico. Otra vez una jugada a balón parado, otra vez un fallo defensivo y otra vez vuelta a empezar. Menos mal que dos minutos después el colegiado anuló un gol al Albacete.
El partido enloquecía y Kike mandaba una al palo. Y la soga pasaba de un banquillo a otro hasta que se instaló en el murciano tras el gol de Stuani. El Real Murcia era, además, un equipo gafado puesto que tan sólo dos minutos más tarde se encontraba con un penalti a favor y una expulsión que no supo aprovechar. Bruno fallaba su segundo penalti esta temporada y dejaba patente que este no es su año. De ahí hasta el final el Real Murcia quiso y no pudo y fue incapaz de marcar con un hombre más. Es un equipo en caída libre al que le hace falta reinventarse y apostar por otro cosa. Esta temporada nada de estar arriba, toca otra vez sufrir hasta el final por no bajar a Segunda.
La peña más singular
Si hay una peña que por sus características llame la atención, esa es la peña Motilla del Palancar Kike 32. Kike, jugador grana nacido en dicha población conquense, es el ídolo de una peña dirigida por Iñaki y Miguel, amigos desde la infancia del delantero grana. Los integrantes de esta peña viajan a Nueva Condomina cada quince días para ver los partidos del Real Murcia y siguen a Kike en todos los encuentros que el equipo de José Miguel Campos disputa a domicilio.
Esta peña también tiene un lugar para Sergio Escudero, criado también en esta localidad y amigo de este particular grupo: «Son los dos unos fuera de serie. Los seguimos a todos lados. Deben ser titulares», comentan los aficionados conquenses del Real Murcia.
Un Real Murcia que está en la UVI. Y el próximo domingo, el Cartagena.