El problema estaba allí, no aquí». Esta frase pronunciada por un alto cargo de Valcárcel resume la luna de miel que viven el Gobierno regional y el Ministerio de Fomento bajo la batuta de José Blanco. Quién lo iba a decir. El vicesecretario general socialista y azote del PP hace buenas migas en territorio comanche y hasta de complace aireando el clima de entendimiento y diálogo que ha conseguido con Valcárcel para saldar de una vez por todas, si el invento no se tuerce otra vez, las reivindicaciones históricas de la Región de Murcia en comunicaciones.
Esta actitud de Blanco se pudo comprobar anoche en la entrevista de Canal 6, donde al ministro de Fomento sólo le faltó echarle flores al Gobierno murciano. Ni un ápice de crítica, ni ganas de provocar al personal pepero, ni siquiera al referirse al quinto mandato para el cual se postula Valcárcel. Suave como la seda. Éste es un elemento para el análisis porque José Blanco ofrece una cara distinta viéndose como ministro y descolocando al PP.
Cabe deducir que existía un bloqueo de aquí te espero con Magdalena Álvarez. A ese clima enrarecido se sumaba el malestar del Gobierno murciano por el papel de conseguidor que se le atribuía a Pedro Saura primero, y a González Tovar después. La sintonía, sin embargo, floreció en el primer encuentro entre Valcárcel y Blanco el verano pasado. Y a partir de ahí, todo despejado y campo abierto. El buen rollo propició incluso que Blanco aceptara sin problemas la sugerencia del Gobierno murciano, con mucho tacto, para que su visita del sábado no tuviera carácter ministerial, con el fin de no desnaturalizar el encuentro oficial que se está preparando con Valcárcel en Murcia. Por ese motivo se aparcó de la agenda un eventual encuentro con empresarios que iba a dejar de lado al Ejecutivo de Valcárcel.
El Gobierno regional es consciente de que es mejor tener todas las puertas abiertas y el diálogo fluido con el ministerio inversor, sea del color que sea, porque es la única forma de conseguir sin más dilación la alta velocidad y las autovías pendientes. Antes de Blanco y después del boom de carreteras de Borrell -en ese lapso de doce años- poco se ha avanzado. ¿Ha llegado, de verdad, la hora de la Región de Murcia?