Tiene el gaznate seco y pide un botellín de agua que bebe a sorbos cortos que disimulan su avidez. Viene de entrenar, su gran divertimento y su oficio. Y le acompaña un zagalón de los que mejoran la especie.
- Es mi hijo, ¿se puede quedar
[Le digo que nada más abierto que una entrevista mía. Que no trato de sorprender, sino de aprender. Y el zagal me cuenta que juega al fútbol en División de Honor, en Málaga, de donde proceden].
- Pero un día llegue a Murcia -me explica Rafa Muñoz- me gustó y me quedé con mi familia.
- Jugó al fútbol hasta muy tarde.
- Me retiré a los 36. Y ojalá hubiera podido jugar hasta los 45.
- ¿Por qué se retira un futbolista? ¿Por qué lo dejaste tú?
- Porque llega un momento que no puedes. Estás dispuesto a jugar, sí, pero la semana se hace interminable, los entrenamientos insoportables. Ves que no llegas donde los demás. Y te fallan las piernas. A mí me dolían las rodillas y decidí irme antes de hacer el ridículo .
- Tiene mala sombra eso de que el fútbol dure tan poco tiempo.
- Sí. Es una putada. Una putada muy grande.
- Entonces empieza una nueva vida…
- Sí. Por eso yo le digo a mi hijo que me parece bien que juegue al fútbol, pero que debe estudiar y prepararse porque luego queda otra vida muy larga.
- Ese consejo, ¿se lo das también a tus futbolistas?
- Sí. Yo no trato de usurpar ningún papel, pero el entrenador es un poco padre de los jugadores. Son jóvenes y necesitan consejo y experiencia.
- ¿Por qué eres entrenador?
- Porque no quiero ser otra cosa. Dejé de jugar, pero no puedo alejarme del fútbol, que es mi vida.
[Se mueve, sin embargo, a un nivel modesto].
- Es verdad, pero no para siempre.
- ¿No…?
- Soy un hombre joven, me gusta mi oficio, disfruto como entrenador y lucho cada día para llegar lo más lejos posible.
- ¿Hasta cuándo es joven un entrenador?
- Los cuarenta y tantos o cincuenta. Yo sólo tengo 43.
- Pero lo de triunfar y ganar dinero no es fácil.
- Es para muy pocos. Como futbolista y como técnico. La mayor parte de los que nos dedicamos a esto ganamos para vivir, para llegar a final de mes y poco más.
- Entonces lo que te compensa…
- Es lo que me divierto. Sí. Yo me divierto trabajando.
- Eso, ¿es importante para triunfar?
- Eso es imprescindible en cualquier trabajo.
- Como jugador estuvo en diversos equipos pero recuerda con especial agrado su estancia en Alicante.
- Un club que me marcó fue el Hércules. Fueron cuatro años maravillosos y el ascenso desde Segunda B.
- Estuvo en el Cartagena y conoce muy bien la Región.
- Luego empecé con Quique Pina en el Ciudad. Y voy avanzando, poco a poco.
- Como jugador, ocupaba el puesto de central, Pero Rafa Muñoz marcaba muchos goles.
- Es verdad. Yo he llegado a marcar 20 tantos en una temporada.
- ¿Qué significa el gol?
- Es el objetivo del fútbol. Todo lo que se hace antes y después del partido tiene como destino el gol.
- Hay entrenadores que piensan que el destino no es marcar, sino que no les marquen.
[Me dice que él era muy clásico para celebrar los goles. Nada de cabriolas, ni de bailes].
- Es que yo no sé bailar. Eso se queda para los brasileños.
[Sonríe. Da gusto dialogar con él. Y confiesa]:
- Cada uno tiene una manera de ver las cosas. A mí me gusta el fútbol creativo, ofensivo. La gente va a al fútbol a divertirse.
- ¿Qué te ha dado el fútbol?
- Muchas cosas. No llegué a jugar en Primera, por desgracia. Pero he pasado por todas las categorías. Y me ha dado muchas alegrías. También algunos disgustos y eso de vivir un día en un sitio, después en otro... pero, bueno, todas esas cosas suman. Y a mí me suman más las alegrías que las tristezas
- Sois muchos los entrenadores con ambición y poca las oportunidades. ¿A qué aspiras?
- Este año a ser el mejor equipo murciano de Segunda B.
- ¿Tu compromiso?
- Con el club, la permanencia. El Sangonera es un club atípico, que vive más de las aportaciones personales o de empresas… con las taquillas, sería imposible. Tiene mucho mérito que se mantenga con esa dignidad.
[Me comenta que este es un oficio del que todo el mundo entiende. Es del Barcelona, pero proclama su admiración por Raúl].
- Un ejemplo para todos los futbolistas, para los jóvenes, la gente.
[En el fondo, sueña con entrenar a jugadores de esa talla]:
- Para eso hace falta personalidad y preparación. Por eso hay que trabajar mucho, cada día y ampliar conocimientos.
[Le pregunto cuál es el mejor equipo de su grupo, en Segunda B].
- El Granada, sin duda.
- Tú, ¿aspìras a entrenar un equipo grande?
- Yo aspiro a lo máximo. Pero paso a paso. Sim prisas.
- Tiene cuarenta y tres años y toda una vida por delante.
- Y hago lo que quiero, lo que me gusta, lo que me divierte.
- Su vida está en el fútbol. Es su pasado y su presente. Y su futuro, también.