El equipo de José Miguel Campos se ha estancado en la mediocridad. No avanza y se ha atascado a la hora de solucionar sus partidos con solvencia. El discurso es el mismo cada vez que el árbitro pita el final y muchos aficionados dejan de creer en que este equipo vaya aspirar a meterse en la lucha con los equipos de la zona alta de la tabla.
La fórmula no funciona: el equipo de Campos domina durante muchos minutos, tiene oportunidades, parece que puede ganar pero siempre se queda con un solo punto de los tres en juego. Y eso da para poco, sólo para luchar por no estar con los de abajo. Además, ese no debe ser el objetivo de un Real Murcia que ha diseñado un buen conjunto cargado con jugadores de mucha experiencia en Segunda y con calidad de sobra para no tener que mirar semana a semana los periódicos para saber si han salido de los puestos de descenso en Segunda División.
Y lo peor es que una semana más en Cobatillas se va a escuchar el mismo discurso: el Real Murcia hace todo para ganar y no gana, la suerte, los árbitros, el terreno de juego o la astucia del rival. Ya no valen las excusas. El equipo de Samper necesita ganar el sábado ante el Recreativo en un choque que va a ser una auténtica final. Si el Real Murcia ganara los partidos de Nueva Condomina concluiríamos que empatar en el Rico Pérez, en Los Pajaritos, en Anoeta o en el Ciudad de Valencia son excelentes resultados. Pero la realidad es otra; el Real Murcia no ha sumado tres puntos de una sola tacada y ya se han disputado ocho jornadas de Liga. Y los de arriba cada vez están más lejos.
Una fotocopia
El choque tuvo alternativas. El Hércules fue mejor en la primera parte y el Real Murcia en la Segunda. Eso a grandes rasgos porque el equipo de Campos también tuvo sus momentos en la primera mitad al igual que el Hércules tuvo ocasiones claras en la recta final cuando el Real Murcia más dominaba. Al equipo grana le faltó velocidad en la primera mitad para solventar con acierto jugadas de ataque y el mediocampo desaparecía en algunos lances del partido dejando una verdadera autopista sin peaje al Hércules.
La sensación era que el equipo de Esteban Vigo llegaba con más peligro que el Real Murcia. De hecho, cuando el equipo grana contaba con irse a los vestuarios con el empate a cero apareció Tote para deshacerse con clase de tres rivales y servirle un balón con veneno a Tiago Gomes, que anotaba el 1-0.
El Real Murcia empató en la primera jugada de la segunda parte tras un gran pase de Luque que definió a la perfección Natalio. A partir de ahí el Real Murcia se hizo con el dominio del juego durante veinte minutos hasta que volvió a desaparecer en el medio del campo. La pareja formada por Sergio Fernández y Ochoa se mostraba firme en defensa y no echaban de menos a Mejía, unos metros más arriba. Kike era el más peligroso de los murcianos con dos buenas ocasiones que el solo diseño en los minutos 17 y 25 de la segunda parte. El equipo grana tuvo lagunas que se encargó de solucionar Elía con grandes intervenciones. Al Real Murcia, como siempre, solo le faltó ambición para ganar y presentar su candidatura para luchar con los de arriba por subir.