LA VERDAD
MURCIA
[Cuando García lo vio llegar con la mochila -protegiéndose del calabobos que los gallegos llaman orballo- se frotó las manos y dijo para sus adentros: «Algo trae. A lo mejor, pulpico». Pero no, pues eran dos empanadas muy jugosas, una de bacalao con pasas y otra de atún, compuestas por Leo en Cartagena. Y una botella de vino elaborado en el Bierzo, de muy buena envergadura]
-¿Qué número gastas de zueco?
-¡Ah! De zueco gasto el cuarenta y uno. Y de zapato, el cuarenta y dos.
-Lo veo bien. Para un gallego, ¿el pulpo es un dios?
-[Muy cargado de razón] El pulpo es dios y, si me aprietas, incluso la santísima trinidad.
-Dime algo interesante del pulpo, que no sepamos aquí.
-Pueeees... Ya se sabe casi todo. Pero hay que diferenciar el pulpo roquero, que tiene las ventosas paralelas, y el de fondo marino, que van zigzagueando. Este es el bueno para hacerlo a feira. El otro, al cocerlo, no se ablanda ni a palos.
-¿Por qué te mira el pulpo con esos ojos tan tremendos?
-[Se ríe] Será porque desconfía de todo el mundo.
-¿Hay riesgo de extinción?
-No tanto, pero... Afortunadamente, desde hace muy poco tiempo ya se cría en cautividad. Murcia es pionera. Eso nos tranquiliza, de cara a hijos y nietos.
[José Luis es calvo, como el pulpo. Pero eso no quita]
-¿Cuánto tarda un pulpo en hacerse un hombre?
-[Como sorprendido] ¡Puf! Puede tardar tres, cuatro años para adquirir buen tamaño.
-¿Por qué se dice «a feira»?
-Estilo feria, pues se comía en las ferias de los pueblos, una o dos veces al mes. Los pulpeiros iban con sus ollas de feria en feria.
-¿Y no está mejor al horno?
-También está bueno. Todo depende de la manos que lo elaboren.
-Mira. Voy a probar la empanada, sin molestar mucho al oyente, desde luego.
[Ambos catan la de bacalao y, claro, se producen chasquidos inevitables. Pero merece la pena]
-Comer pulpo no engorda...
-[Explicativo] Lo que hace engordar es el jodido aceite. Mezclado con pimentón, tienes la tentación de mojar pan. Ahí está el pecado.
-¿Hay que darle palos para que se ponga blando?
-[No se sorprende] Si no viene congelado, hay que darle unas buenas palizas.
-Y es casi tan caro como el langostino del Mar Menor.
-Será porque escasea. A ver si cultivándolo bajara.
-Dicen que en el Centro Gallego no hacéis otra cosa que comer y beber.
-[Rápido] ¡No, no, no es verdad! Hay mucha maledicencia por ahí. Organizamos eventos culturales (también gastronómicos, dicho sea de paso), potenciamos las interacción entre gallegos y murcianos, exposiciones, conferencias, actos musicales... Damos clases de gallego y de gaita...
-¿Qué diferencia más al gallego del murciano?
-La forma de expresar el mismo miembro.
-¿Mande?
-El carallo, en gallego.
-¿Y aquí?
-[Rápido y natural] Yo creo que es el pijo, ¿no?
[Pensaba García que el carallo es el conejo. Pero, en fin, doctores tiene Galicia]
-¿Y sólo eso nos distingue?
-Mira. Llevo muchos años en Murcia y son más las cosas que tenemos en común. El murciano de la huerta y el gallego del interior, uno puede ser un poco mas chispeante y el otro más huraño. En general, hay mucha similitud.
[García apenas puede seguir escribiendo este resumen (y no responde de los resultados, porque le está dando la murga una mosca cojonera de estas del otoño. Harto ya, acaba por llamar a los geos]
-¿Tiene el gallego una forma especial de hacer el amor?
-Te puedo hablar de mi forma especial, pero...
-¡Habla, habla, carallo!
-[Para escaquearse, cuenta un chiste sobre posturas coitales, llamadas mortales] La única variante es la compañía que tengas. Pero no hay un modo gallego de hacerlo.
-¿Qué gallego te gusta más: Fraga o Pepiño?
-Como presidente del Centro, lo soy de todos los gallegos. No hago distingos.
-¡Venga ya!
-[Haciéndose aún más el loco] A mí, la que me gusta más es mi señora. Y también soy del Celta de Vigo.
-Bueno, dejémoslo. ¿Cómo se sabe si un pimiento de Padrón pica?
-[Sin pensarlo] Pegándole un bocado.
-¡Tócate los cataplines! Así, cualquiera... Te decía a simple vista.
-¡Madre mía! ¡Si lo supiéramos! Yo me equivoco en un ochenta por ciento.
-¿A quién le pondrías uno de esos picantes como si fuera un supositorio?
-¡Jolín! La verdad es que no lo sé. Tampoco soy yo persona de tenerle malos quereres a nadie. Si me dejaras un poco de tiempo, a lo mejor...
-No es por maldad, sino por estimular y animar al sujeto.
-Mira. Lo imagino y se me ponen los pelos de punta.
-¿Cuántos días a la semana tomas caldo gallego?
-Cuando estoy en Galicia y es invierno, todos los días, incluso para desayunar.
-¿Por qué el lacón de ahora sabe más a jamón de York que a jamón viejo ?
-[Resignado] Son cosas de la elaboración industrial.
-Hablando de jamones. Las galleguiñas son más dulces y cariñosas, ¿verdad tú?
-Las galleguiñas son muy dulces y muy cariñosas. Y también muy laboriosas.
-Lo primero que has dicho ayuda mucho.
-Ayuda, ayuda.
-¿Quién tiene más cara de gallego: Valcárcel o Saura?
-[Se queda tieso] ¡Huuumm! Les veo a los dos cara de murcianos. Y son muy simpáticos con los gallegos.
-Yo se la veo más a Valcárcel, pues se parece a ti.
-[Escapándose] Lo veo tranquilo y feliz.
-¿Franco era muy gallego o muy poco gallego?
-Tengo entendido que gallego, gallego era poco. Es lo que percibí. Porque vivía de espaldas a Galicia.
-Ponerse de espaldas es muy peligroso. ¿Tocas la gaita?
-No, no sé tocarla.
-Entonces no me la puedes tocar a mí.
-¡Ah, no! Sería un fiasco.
-¡No lo sabes tú muy bien!