En tiempos de crisis florece la economía sumergida. O por lo menos así lo sienten tanto las organizaciones sindicales, como las empresariales y la Administración. Si a mediados de los años 90 un estudio realizado por el Consejo Económico y Social recogía que la economía sumergida significaba el 33% del Producto Interior Bruto regional, y en el año 2006, el mismo organismo recogía una reducción entorno al 20%; ahora todos han coincidido en señalar que este porcentaje ha vuelto a subir. Sólo el secretario general de UGT, Antonio Jiménez se ha atrevido a confirmar que se ha situado en un 40% aproximadamente. «Si en el año 2006, nosotros ya situábamos la cifra de economía sumergida en el 33%, con la situación actual la hemos incrementado hasta el 40% por todas las consultas y estudios que se han realizado en los servicios que se reciben por parte de los trabajadores en el sindicato. Y estamos convencidos que estas cifras son bastante equilibradas y comedidas», aseguró Jiménez.
Por su parte, el consejero de Educación, Formación y Empleo, Constantino Sotoca, no ha querido compartir este porcentaje y ha asegurado que «no se pueden dar cifras reales y no quiero entrar en una guerra de cifras porque nadie va a poder contrastarlas. El sentido común puede indicar que se ha podido agravar, pero, personalmente creo que hablar de un 40% es demasiado elevado», aseguró Sotoca.
Lo cierto es que la economía sumergida es una realidad en la Región y para luchar contra ella se ha programado una nueva campaña que tratará de informar a la sociedad de los perjuicios que conlleva y que ayer fue presentada por el consejero de Educación, Formación y Empleo; el presidente de la patronal Croem, Miguel del Toro, y los secretarios regionales de UGT y CC OO, Antonio Jiménez y Daniel Bueno.
Una economía irregular como ésta aumenta el empleo precario, deja a los trabajadores sin subsidio de desempleo o jubilación, reduce los ingresos fiscales con los que se pagan los servicios públicos como educación o sanidad y aumenta la competencia desleal entre las empresas. Por ello, y bajo el lema Con la economía sumergida, tolerancia cero, intentarán recalcar que esta forma de trabajo no es un problema sólo de los trabajadores y de los empresarios sino de toda la sociedad e invitarán «a todos los ciudadanos a reflexionar acerca de la responsabilidad de todos en su erradicación», apuntó Sotoca.
Inspecciones
Para combatir este tipo de práctica, la Administración ha intensificado la labor de vigilancia de la Inspección de Trabajo, lo que ha supuesto un aumento en las visitas a empresas hasta las 7.015 durante el 2008 y que este año se incrementará en un 48%. Con estas medidas se ha encontrado a 588 personas extranjeras sin permiso de trabajo y 2.048 empleados sin Seguridad Social.
Por sectores, la construcción, la hostelería y la industria son los más afectados por la economía sumergida y, también, los más controlados desde la Inspección. Según explicó el presidente de Croem, Miguel del Toro, durante el año pasado se realizaron 1.874 inspecciones en el sector de la construcción, 1.013 en la hostelería y 488 en la industria. Unas cifras que en el primer semestre de este año se han aumentado situándose en 2.100 inspecciones en la construcción, 1.150 en la hostelería y 520 en la industria.
La consejería de Educación, Formación y Empleo destinará 95.000 euros para ejecutar esta campaña, que permanecerá activa del 15 de octubre al 15 de diciembre. La imagen elegida es un niño que representa «a la sociedad murciana, cuyo futuro se tiene que cimentar sobre una base de economía regular», aseguró Sotoca. Además, por primera vez y como novedad, cuenta con una página web específica sobre este asunto, a la que se accede a través de www.sineconomiasumergida.com.
Esta página incluye respuestas a cuestiones como qué es la economía sumergida, cómo afecta a las empresas, la sociedad y los trabajadores o los beneficios de su eliminación.