La alargada sombra de la crisis económica también se deja notar en las aulas de Formación Profesional. Al caramelo que suponen algunos estudios de FP con alta inserción laboral, como los de la rama de Sanidad o el ciclo de Educación Infantil, se añade el hecho de que cientos de desempleados hayan decidido volver a las aulas de FP de la Región para encontrar una buena salida profesional. En todo caso, y según denuncia el PSOE, «los números de las listas de admitidos son muy preocupantes». Según remarcó el diputado Jesús López, «1.790 alumnos no han sido admitidos para los ciclos de grado medio y 2.134 en los de grado superior. Lo que suma casi 4.000 alumnos en las listas de espera de la Consejería». De ellos, casi el 75% han solicitado plaza en los ciclos de Sanidad o Educación Infantil. «Lo que ocurre -según explicó el director general de Formación Profesional, Joaquín Buendía-, es que las plazas de prácticas en Sanidad son las que son y no se pueden aumentar. Con cada alumno debe haber un tutor responsable, y no es tan fácil. Y en FP no se titula si no se realizan las prácticas necesarias».
López denunció que el Gobierno regional «presume» de promocionar la Formación Profesional, «pero carezca de una oferta de plazas ajustada a la demanda y a las necesidades del mercado laboral». El problema, como en otros casos, señaló, «es que la red de centros de la Consejería de Educación no soporta la presión, bien por su insuficiencia, por el desequilibrio entre la oferta y la demanda o bien por la falta de planificación», y añadió que «el Gobierno regional no realizó políticas para incrementar la capacidad del sistema de Formación Profesional».
La Consejería de Educación ha remitido los listados a los centros, que ahora tienen que repartir las vacantes que les queden. Es difícil determinar, según López, «cuántas vacantes existen aún en los centros, puesto que muchas de las plazas que ha publicado la Consejería ya están adjudicadas». En respuesta a la pregunta del diputado, el director general de FP señaló a La Verdad que «estamos en pleno proceso de adjudicación de vacantes, y calculamos que, de los casi 4.000 alumnos en lista de espera, al final logremos colocar a la mitad», por lo que unos 2.000 alumnos se quedarán fuera de las aulas de FP. Al menos, los que se empeñen en seguir estudiando lo que marcaron como primera opción. Los ciclos en los que más demandantes han quedado fuera, además de en Sanidad y Educación Infantil, son los de Servicios Socioculturales y a la Comunidad, Imagen y Sonido, Química o Informática y Comunicaciones, según López.
«Cambio de orientación»
Ante todo este «embrollo organizativo», el diputado anunció que solicitará información a la Consejería en la Asamblea Regional «a fin de saber cuáles son los espacios de demanda que no se cubren». Asimismo, pedirá que el sistema se ajuste a las demandas del mercado laboral. «Pues en una situación de profundos cambios en el modelo económico como el que estamos viviendo, no vemos que la Consejería de Educación esté adaptando su oferta educativa», añadió.
En este sentido, y en declaraciones a La Verdad, Joaquín Buendía admitió que «hay que hacer un cambio de orientación a la hora de ofertar las diferentes familias profesionales de FP. No sólo desde la administración, sino que debemos incidir en las familias de los alumnos. Hay un abanico muy grande en la oferta de Formación Profesional de la Región. Tenemos 96 profesiones diferentes, muchas de ellas con mejores salidas que Sanidad, como la automoción o las comunicaciones, y debemos reorientar las preferencias de los futuros estudiantes de Formación Profesional. Para ello, estamos llevando a cabo diferentes estudios con el fin de adecuar la oferta a la demanda de trabajadores». Pese a todo, Buendía aseguró que «también estamos estudiando doblar la oferta en algunos centros para reducir las listas de espera, aunque de momento sólo es una posibilidad».
Por otro lado, Joaquín Buendía reveló que «hemos agilizado el trámite para dar de baja a un alumno que no va a clase, lo que nos permite reducir el tiempo de reducción de las listas de espera». Pese a todo, la Consejería se enfrenta a una trampa de algunos alumnos «que son universitarios y eligen algún módulo de Sanidad para ganar experiencia en algún campo. Y no lo dicen, porque tienen preferencia los que no cuentan con ningún título».