La diferencia entre el CB Murcia y el Caja Laboral en el partido de ayer no fue ni mucho menos de 22 puntos, que fue lo que reflejó el marcador al final del encuentro. El problema es que hay cosas que no cambian y al igual que sucediera en la temporada pasada y en las anteriores, los colegiados no respetan al equipo de Murcia, del que se ríen hasta en su propia pista.
A falta de siete minutos para el final del choque la diferencia era tan solo de cuatro puntos para los de Vitoria y merced a que en muchas pequeñas cosas eran favorecidos por los tres colegiados.
Fue a raíz de una falta antideportiva señalada sobre Chris Moss cuando el equipo se fue abajo. Luego incidieron más detalles, como el mal partido ofensivo de Vujanic o el gran encuentro de un desconocido Barac, pero todo comenzó con la antideportiva cuando se trató de una falta normal.
Dos tiros para Stanko Barak y posesión. Los vitorianos se fueron ocho puntos arriba y los murcianos se hundieron. La mayor experiencia de los jugadores de Dusko Ivanovic y la ausencia en la referencia clara de los de Moncho fueron claves. Los jugadores del CB Murcia se dejaron llevar, lo que mosqueó y mucho a su técnico que vio como su equipo encajaba un parcial de 2-20 en siete minutos.
El conjunto murciano ofreció una buena imagen hasta que los árbitros le dejaron. Indiscutiblemente, el Caja Laboral es un gran equipo, por eso no se entiende que además, goce de favores arbitrales, al menos en Murcia. En un final apretado, como pudo y debido ser el del partido de ayer, nadie sabe lo que habría pasado.
Los jugadores del CB Murcia comenzaron mandando en el marcador merced a los errores de su rival en lanzamientos aparentemente fáciles. Sin embargo, San Emeterio se echó su equipo a la espalda evitando que los locales se fueran en el marcador. Las ventajas de ambos equipos fluctuaban poco, no eran definitivas. Teletovic y Splitter eran los únicos que apoyaban en ataque el buen trabajo de su compañero, mientras que en los murcianos el talento ofensivo estaba más repartido.
En ambos conjuntos parecía haber un poco de miedo a la hora de lanzar, eso sí, el rebote era claramente de los hombres de Moncho Fernández. Al final del primer cuarto y con un Powell muy enganchado, el marcador estaba en empate a 20 puntos.
Lo que el técnico local lamentaba era que Pedro Robles se le había cargado con dos faltas, normal, ya que desde el principio había que apretar en defensa y especialmente en el perímetro.
El segundo cuarto
En el segundo cuarto la historia se volvió a repetir. Los locales entraron más calientes a la pista, pero eso no era suficiente. Poco a poco se sumaban más protagonistas al juego ofensivo del Caja Laboral, que ante su escaso acierto en el tiro exterior, buscaba siempre jugadas de continuación dentro de la zona para anotar con facilidad.
El dominio del rebote se acentuaba cada vez más a favor de los hombres de Moncho, pero también se produjeron excesivas pérdidas de balón. A falta de minuto y medio para el descanso, el conjunto de Vitoria había establecido una máxima diferencia de cinco puntos (33-38). Milos Vujanic anotó de tres t English respondió de la misma forma, pero aún quedaba una posesión más, que el lituano Delininkaitis convirtió en otros tres puntos (42-43).
Favorecido en todo momento por los árbitros, el Caja Laboral no era capaz de establecer diferencias claras. Y es que el trío de colegidos señalaba en contra de los murcianos cada que había alguna duda. Fueron excesivos. Incluso llegaron a pitarle hasta dos cosas en contra a Delininkaitis en la misma jugada.
Tras el descanso, los de Moncho repitieron la historia. Entraron muy fuertes y se pusieron otra vez por delante, pero los árbitros seguían llevando el partido por donde a ellos les interesaba.
La igualdad era tal que el partido seguía vivo, sin un dominador claro, aunque poco a poco y con la entrada de Barac, el conjunto vasco iba equilibrando la balanza en el apartado de rebotes. La gente estaba enganchada al equipo, se creía en la victoria y así continuaron las cosas hasta que faltaban siete minutos para el final que fue cuando llegó la jugada de la antideportiva y la que rompió el partido.
Los colegiados ya se habían decantado antes por los visitantes, a los favorecían casi siempre, pero la antideportiva a Moss fue el detonante. El Caja Laboral se hizo dueño del partido y el CB Murcia se vio incapaz de seguir el ritmo. Los jugadores de Moncho Fernández perdieron su identidad y bajaron los brazos hasta encajar un parcial de 2-20 y acabar cayendo por un 66-88.
Los más destacados del equipo local fueron José Antonio Marco, tanto en la dirección como en defensa y ataque, Paulao Prestes, Faverani y Moss, pero nadie pudo con San Emeterio, que por momentos jugó a placer y logrando canastas fáciles, ni con Barac. Los hombres grandes de Murcia se habían desgastado con Splitter y Teletovic, así que cuando entró Sranko Barac, se hizo el dueño de los aros hasta el punto de provocar el empate en la captura de rebotes con el CB Murcia.