Tal y como estaba previsto o, mejor, tal y como se temía, los accesos a la ciudad de Murcia volvieron a colapsarse ayer por completo, transformándose en una gran ratonera que atrapó a miles de conductores. Fue tal la avalancha de alicantinos que se trasladaron a Murcia, aprovechando la festividad del 9 de Octubre, Día de la Comunidad Valenciana, que la autovía A-7 llegó a registrar retenciones de hasta 50 kilómetros. Hacia la una de la tarde, la página web de la Dirección General de Tráfico (DGT) informaba de que los atascos en esta autovía alcanzaban los 41 kilómetros a la altura de Orihuela, antes de entrar en la región murciana, y de otros 9 kilómetros ya en término de Murcia; en concreto, a la altura de las salidas hacia Fortuna y Santomera. Lo cual equivale a decir que, en la práctica, buena parte del trayecto entre la Vega Baja del Segura y la capital murciana era una sola e impresionante retención.
También la carretera Nacional 340, Cádiz-Barcelona, registraba a esa hora siete kilómetros de circulación irregular: desde los kilómetros 671 al 678, a la altura de Santomera.
Muchos renunciaron
La situación de colapso que se produjo en la autovía, agravada además en las salidas a los grandes centros comerciales del norte de Murcia, hizo que un gran número de conductores de la provincia vecina renunciaran a llegar a su destino. Así, aprovechaban cualquier cambio de sentido para abandonar la carretera y renunciar al día de compras y de ocio que tenían previsto.
Los atascos no fueron un problema pasajero. A las siete de la tarde, las carreteras de la Región seguían atascadas en algunos puntos. Había ocho kilómetros de retención en la conexión de la A-30 con la A-7, a la altura del nudo de Espinardo, así como en la prolongación de esta última hacia Murcia, en el enlace de los centros comerciales de la zona norte del municipio.
En concreto, había nivel amarillo de circulación entre los kilómetros 137 y 133 de la A-30, sentido Cartagena, y en la misma autovía desde el kilómetro 138 al 141, pero en sentido Madrid. Por su parte, la A-7 presentaba un kilómetro de retención (del 658 al 659) a la altura de la salida de los centros comerciales hacia Murcia.