Alrededor de las tres de la tarde del jueves, el temor llegó a Jávea. Y de su mano el pánico. Vecinos y turistas comprobaron asombrados cómo un tornado -uno de los fenómenos más destructores de la naturaleza- se dirigía hacia la localidad. Su breve tránsito por el municipio dejó un panorama demoledor. Algunos testigos del suceso afirmaron que el tornado se observó por primera vez en las proximidades del cabo San Antonio. No transcurrieron muchos minutos hasta que tocó tierra y llegó a la zona turística de El Arenal.
Ricardo y Paco comían en el restaurante Los Remos. Se quedaron de piedra. «Fueron apenas unos segundos, vimos una cosa que daba vueltas y arrastraba papeles y restos de obra. Hasta arrastraba una antena parabólica. Era un remolino transparente, casi no se veía». A continuación, la fuerza del tornado arrancó una persiana de un bajo comercial. Todavía la restaba más fuerza al ciclón. A continuación, elevó dos contenedores de obra. Uno lo arrojó contra un coche de alquiler y cayó a pocos centímetros. El vendaval continuó su camino. La mala suerte quiso que se dirigiera hacia el restaurante Austriaco, de Julián Soler. «En 32 años no había visto nada igual», sentenció tras comprobar la fuerza del viento.
El propietario y uno de sus camareros cerraron rápidamente la puerta trasera del establecimiento. Pero de poco o nada sirvió esta medida. El tornado, que tenía unos metros de diámetro, se colocó justo encima de la terraza del local, un espacio frente al mar de más de 250 metros cuadrados, donde en ese momento comían alrededor de 50 personas. La mayoría de ellos, turistas mayores. Y todos «muy asustados», dijero.
La terraza estaba totalmente cerrada y parte del techo y las ventanas se desplomaron sobre algunos comensales. Sillas y mesas se convirtieron en peligrosos objetos voladores. El resultado: cuatro heridos. El dueño del restaurante se consolaba pese a los destrozos: «Podemos dar gracias a Dios de que no ha habido muertos».
El tornado regresó al lugar del que vino, el mar. Pero la vuelta fue igual de destructiva que la llegada. El ciclón pasó por la playa del Arenal y arrastró hamacas, sombrillas y la torre de vigilancia de la Cruz Roja.
«Un platillo volante»
«Parecía un platillo volante, la antena parabólica que se había engullido, cayó justo en la punta del Arenal. Fue algo increíble», narraron Ricardo y Pablo, aún atónitos por lo que habían visto. Tres ingleses y un sevillano se llevaron la peor parte de los clientes del restaurante. Sus heridas no revisten gravedad, según explicaron fuentes del Hospital de Dénia, adonde trasladaron a los heridos.
Pero Jávea no fue la única localidad afectada por el tornado. En Dénia, en la zona de Las Marinas, muchos vecinos también vieron, «como una tormenta de mucha agua y un fortísimo viento». En Oropesa, a las 18.45 horas, se originó otro tornado aunque no llegó a tocar tierra.