La veda se ha abierto. El disparo de salida lo ha dado con estruendo Carrefour. El pasado martes las líneas de cajas de sus centros de Madrid y el País Vasco -y Jaén capital en agosto, a modo de prueba- dejaron de facilitar a los clientes las consabidas bolsas de plástico gratuitas para transportar la compra. Como alternativa se les ofrecen bolsas biodegradables de fécula de patata a 0,05 céntimos y otros cuatro formatos de bolsas reutilizables a distintos precios. Y, claro, también la opción de llevar el carrito o las bolsas de casa. La medida llegará en octubre a la Región.
La cadena de distribución francesa llevaba meses anunciando este cambio. No ha sido una sorpresa. Lo impactante ha sido el eco mediático y el revuelo suscitado en el sector. El gesto de Carrefour ha desatado una carrera entre las grandes cadenas de supermercados e hipermercados por reducir el consumo de las bolsas camiseta, como se las conoce en el argot, no reutilizables. Como no existe ninguna obligación legal, cada cual con su propia fórmula. Destierro total del plástico de un solo uso, sustitución gradual por otras más ecológicas, bolsas reutilizables o hechas con materiales compostables a precio asequible, descuento de unos céntimos al cliente concienciado , todo vale para no ser señalado como inmovilista. Contaminante el último.
La cadena gala ha adornado además la medida con una campaña agresiva en marquesinas, elementos de mobiliario urbano y también en algunas televisiones. En grandes caracteres aparece el lema Bolsa caca, más una pequeña píldora informativa del tipo «una bolsa de plástico tarda 400 años en descomponerse» y otras sobre las emisiones de CO2 del proceso de fabricación. En ningún punto del anuncio o cartel se menciona a Carrefour y la única pista es una web, www.echaleunamanoalmedioambiente.com, que dirige a la página corporativa de la empresa.
NADIE QUIERE SER EL ÚLTIMO
Quien da primero da dos veces y las demás cadenas han acusado la andanada, aunque la mayoría busca fórmulas menos drásticas. Esta misma semana Eroski anunció que un programa informático en las cajas de cobro calculará las bolsas de plástico que necesitaría el cliente para su compra y, si renuncia a ellas, le descontará de la cuenta un céntimo por cada una. Alcampo ha bajado el precio de sus bolsas reutilizables. Mercadona de momento se remite a la concienciación al ciudadano contra el despilfarro de plástico de usar y tirar. El Corte Inglés lanzó en junio una línea de bolsas reutilizables a partir de un euro y recalca en la memoria del último ejercicio que en sólo tres meses ha entregado 7 millones menos de bolsas desechables promocionando buenas prácticas entre el personal y los clientes. Hasta Lidl, que cobraba las bolsas de plástico desde 1994, dio esta semana un paso más; las retirará de todos sus establecimientos. Algunas compañías ya son veteranas en esto. El grupo Ikea lleva desde 1990 usando bolsas reutilizables.
¿ECOLOGÍA O ECONOMÍA?
Los españoles derrochamos plástico. A 238 bolsas de supermercado por barba al año -unos 10.500 millones en total-, somos los terceros consumidores de la UE. En la Región, el consumo supera los 344 millones de bolsas anuales. De ellas sólo reciclamos en el contenedor amarillo el 10% según la entidad encargada, Cicoplast, y en torno al 60% le damos un uso final como bolsas de basura. El resto va a vertederos, al mar, a donde el aire las lleve. Las bolsas de la compra generan unas 100.000 toneladas de basura y emisiones de más de 440.000 toneladas de CO2. Y la legislación es muy floja comparada con otras del entorno. El Plan Nacional Integrado de Residuos 2008-2015 sólo marca una reducción del 50% del consumo de bolsas comerciales de un solo uso para 2010 y recortes ulteriores del 70% en bolsas no biodegradables, «mediante instrumentos de carácter económico, técnico y medidas de concienciación ciudadana», sin más precisiones.
Hay razones ambientales de sobra para adoptar medidas individuales y colectivas contra el despilfarro. Pero todo indica que, además de a la ecología, Carrefour ha mirado a la economía a la hora de desterrar el plástico de un solo uso. La patronal de fabricantes de plásticos (ANAIP) calcula que la cadena podría ahorrarse con esta medida casi 7,8 millones de euros al año, resultantes de multiplicar las 6.500 toneladas de plástico que la propia firma consigna para sus centros en España, por unos 1.200 euros la tonelada entre el coste de la materia prima y la fabricación. Al ahorro se sumarían los ingresos que genere la venta de bolsas reutilizables y las biodegradables, más la campaña de publicidad que todo este revuelo le está generando. Otras estimaciones hablan de ahorros mucho más modestos, de unos 5 millones de euros en total si todas las grandes firmas de distribución se subieran al mismo carro.
EL PRIMER FABRICANTE MUNDIAL
España es el primer fabricante europeo de bolsas de plástico y el sector ha diseñado una bolsa de polietileno de mayor densidad y calidad que la de un solo uso, certificada por AENOR, que aguantaría 15 reutilizaciones antes de acabar como bolsa para la basura o en el contenedor amarillo. Si las grandes cadenas de supermercados la adoptaran y se promovieran estrategias públicas de sensibilización ciudadana, se reduciría de forma sensible el consumo manteniendo a la vez -añade ANAIP- los 11.000 puestos de trabajo que proporciona en España la fabricación de bolsas camiseta.
Los ecologistas, por su parte, piden al Gobierno central que actúe con leyes para acabar con las bolsas contaminantes.