El presidente de la Comunidad, Ramón Luis Valcárcel, se subió ayer al tren de acusaciones que puso en marcha la semana pasada la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, y para el que luego compraron billete el presidente del partido, Mariano Rajoy, y pesos pesados de la formación como Javier Arenas. Pero no es que Valcárcel haya secundado las acusaciones de Mariano Rajoy sobre una supuesta «persecución» del Gobierno central a los políticos del Partido Popular. Es que, según el propio Valcárcel, «antes de que Rajoy lo dijera, aquí ya sabíamos que esto obedece a una estrategia definida». De esta manera, Valcárcel dejó clara su postura en el rifirrafe político más sonado de este mes de agosto, en el que el jefe del Ejecutivo regional ha vuelto a celebrar en Lo Pagán el tradicional desayuno veraniego con los periodistas.
El presidente murciano se mostró muy claro al asegurar que «hay quien intenta manipular a la Justicia», pero no tanto al señalar al culpable, ya que no acusó directamente al Gobierno de la nación, y aseguró que existe «intencionalidad para convocar a los medios de comunicación con el objetivo de que grabaran el número» de las detenciones de alcaldes y altos cargos del PP por presunta corrupción. Al ser preguntado por las actuaciones policiales llevadas a cabo en ayuntamientos de signo socialista, Valcárcel respondió que se desarrollaron «sin parafernalia mediática», y dijo que en la Región «se ha llegado a tomar un pueblo» en presencia de medios de comunicación de ámbito nacional «avisados la noche antes» y «como si fueran -dijo- francotiradores». Con ello, Valcárcel hacía referencia implícita a las detenciones que llevó a cabo la Guardia Civil y la Policía Nacional en los municipios murcianos de Totana, Librilla y Torre Pacheco, donde fueron arrestados y encarcelados sus respectivos alcaldes y algunos concejales por su presunta implicación en casos de corrupción urbanística.
«Pequeños 'carguitos'»
Para el presidente de la Región de Murcia, esta «estrategia definida» no ha dado buenos resultados, porque «luego todo ha quedado en libertad sin cargos, en libertad con pequeños carguitos y sin fianza alguna... ¿Qué es esto? Pues una persecución, ni más ni menos». En estos momentos, sobre el alcalde de Totana, José Martínez Andreo, que pasó dos meses en prisión, el ex alcalde y diputado autonómico Juan Morales, y otros imputados, aún pesan algunos delitos como malversación, prevaricación, cohecho o tráfico de influencias, entre otros.
También se refirió Valcárcel al ex delegado del Gobierno y ex consejero del Ejecutivo regional, Francisco Marqués, imputado en dos presuntos delitos: uno fiscal y otro de cohecho. A preguntas de La Verdad, el presidente murciano recordó «que ya dije lo que tenía que decir en su momento sobre lo que me pareció su detención», y se sinceró asegurando que le une a él una relación «de afecto y de amistad».
Por último, Valcárcel dejó claro que «soy muy respetuoso con la Justicia, pero no con quien quiere manipularla».