Los hosteleros se preparan para plantar cara a la anunciada reforma de la Ley Antitabaco. La patronal del sector en la Región, Hostemur, asegura que «cualquier restricción brusca» de la norma «acarreará pérdidas del volumen de ventas en el conjunto de establecimientos dedicados a la hostelería y el turismo de la Región». Por eso, los empresarios consideran «inoportuno un endurecimiento de la ley, teniendo en cuenta la actual coyuntura económica».
Hostemur se queja de que «los establecimientos de más de cien metros cuadrados aún están pagando las reformas» a las que les obligaba la actual legislación. Si ahora se prohíbe fumar en todo el local, esa inversión habrá sido «inútil». Los hosteleros defienden además que la ley se está cumpliendo «satisfactoriamente» en la Región, «ya que la Federación no tiene constancia de que se haya producido conflicto alguno entre los clientes fumadores y los no fumadores». Antes de la entrada en vigor de la norma, «el espacio dedicado a los no fumadores era prácticamente nulo en la Región». Ahora, defiende Hostemur, «más del 60% de los espacios de hostelería están destinados a personas no fumadoras».
Por eso, los empresarios consideran que se ha experimentado «un avance de los espacios libres de humo» en bares y restaurantes de la Región.
No todos los hosteleros comparten sin embargo la opinión de la asociación Hostemur. Algunos creen que acabar con las diferencias actuales entre los establecimientos que sí dejan fumar y los que no lo permiten será mejor para todos. Roberto Martínez, dueño de una cafetería de la plaza de Santo Domingo, en Murcia, es de esta opinión. «Nuestro local tiene menos de cien metros cuadrados, con lo que la ley no nos obliga a prohibir el tabaco. Mucha gente se queja del humo, pero no podemos hacer nada, porque si impidiésemos fumar perderíamos a clientes que se irían a otros bares. Por eso lo mejor es que se prohíba en todos los establecimientos». Otros no lo ven tan claro. «Muchos de nuestros clientes bajan a tomarse un café mientras fuman un cigarrillo, en la pausa del trabajo. Si no pueden fumar aquí, se quedarán en la calle y no entrarán», advierte Antonio Torrealba, trabajador en un establecimiento de la plaza Romea.