Agresiones urbanísticas, obras costeras, vertidos contaminantes graves o continuados en el tiempo, planes de ordenación de recursos (de suelos y parques naturales, entre otros, con contenido agresivo sobre el medio), daños a los recursos costeros y marinos... En definitiva, actuaciones que significan «impactos irreversibles» sobre los ecosistemas del litoral español. Estas son las banderas negras que, anualmente, otorga Ecologistas en Acción (EEA) a las zonas del litoral en función de su alta degradación ambiental.
En esta radiografía de la situación del perímetro costero nacional también se conceden los denominados puntos negros, casos significativos pero de menor gravedad y que tienen un impacto reversible, al tratarse de casos «proyectados y amenazantes», todavía no ejecutados, «pero que amenazan la salud e identidad de la costa y de sus habitantes». En este apartado, la organización ecologista agrupa los vertidos puntuales o los proyectos urbanísticos o de puertos, entre otras iniciativas que degeneran el ecosistema.
El informe de este año, titulado Banderas Negras 2009. La crisis, una oportunidad para la costa, otorga un suspenso aún más rotundo a la situación medioambiental de nuestro litoral. Si el año pasado EEA advertía de que la costa española estaba «en el quirófano» y le otorgaba un suspenso con 303 banderas negras y 310 puntos negros, en este último informe califica la situación de muy deficiente. Y es que, las amenazas que se ciernen sobre el litoral han aumentado y, en paralelo, sus banderas negras, que ascienden ahora a 311, y sus puntos negros, que se elevan hasta 392.
Ascenso generalizado
En el análisis por comunidades, se percibe un ascenso generalizado de banderas y puntos negros. Galicia (con 55 banderas y 102 puntos negros), Andalucía (51 y 63), Comunidad Valenciana (34 y 40) y Murcia (32 y 36) encabezan las costas más amenazadas. A las siguientes comunidades les corresponden las siguientes puntuaciones: Asturias (21 y 13), Baleares (24 y 27), Canarias (29 y 32), Cantabria (27 y 6), Cataluña (23 y 20), Ceuta (6 y 4), País Vasco (7 y 7), y Melilla (2 y 4).
La organización ecologista denuncia, en su informe de este año, que se ha producido una «alarmante aceleración» del proceso de mediterranización que está sufriendo la costa norte perninsular con, por ejemplo, alrededor de 19.000 nuevos amarres en Galicia, con más de 4.000 nuevas viviendas que se prevén en los planes de ordenación urbana de Asturias y los cerca de 2.500 nuevos amarres que se prevén en el plan de puertos de Cantabria. Admite EEA que el sector urbanístico, principal motor de desnaturalización de la costa, ha sufrido una desaceleración, pero las numerosas banderas negras de este año por proyectos urbanísticos en todo el litoral demuestran que, a pesar de ello, el proceso de degradación «sigue muy por encima de la capacidad de carga del territorio costero». A ello se une que las comunidades que ya están saturadas de estas infraestructuras, continúan con las mismas políticas, y cita como ejemplo el plan de puertos de Cataluña, que prevé la instalación de 7.500 nuevos amarres, o los 11 campos de golf previstos en Baleares. Jorge Sáez, responsable del área de costas y medio marino de EEA, criticó que entre los proyectos de interés general, se dedique «inversión pública» a este tipo de infraestructuras, «con una difícil justificación».