Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALBACETE - ALICANTE - MURCIA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Viernes, 10 febrero 2012

Cultura

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Placebo, y más en concreto su líder, Brian Molko, fueron los únicos culpables de la suspensión del concierto del grupo londinense en la espectacular MTV Murcia Night de Cartagena, que registró una entrada superior a los 30.000 espectadores y que permitirá mostrar la Región de Murcia al resto del planeta gracias a la masiva difusión del evento y los spots publicitarios por valor de un millón de euros que la cadena emitirá en 12 países estratégicos para el sector del turismo en la Comunidad de Murcia. Pese al placebo de Molko, la macrovelada resultó interesante.
Un enorme y colorista escenario, flanqueado por dos pantallas gigantes y con gran despliegue luminotécnico -el sonido fue bueno, pero ampliable-; un recinto aseado y estratégico, situado de modo que el escenario fuera visible incluso desde la parte más atrasada; y una pancarta con la leyenda Cartagena no es Murcia ubicada en la muralla que bordea el barrio de Los Mateos, saludaron al numerosísimo público asistente que vio cómo Second abría la fiesta puntualmente con Rincón exquisito, el último single de su último álbum, Fracciones de un segundo.
Fue el eje de una actuación, con las salvedades de Invisible y Horas de humo, en la que la banda murciana volvió a demostrar su buen hacer sobre grandes escenarios. No obstante, eché de menos algo más de exuberancia escénica en un grupo que cuenta con uno de los frontmen más lustrosos del pop nacional. Debieron aprovechar mejor esta circunstancia, pese a lo cual el concierto mereció el notable, como también pareció apreciar un público que coreó Todas las cosas en su despedida.
Placebo, juegos de muñecas
Lo que ocurrió con Placebo fue exactamente así: la banda londinense salió a escena con un Brian Molko de ojos desorbitados y rostro desencajado, interpretó dos canciones -las dos primeras de su último álbum: Kitty litter y Ashtray heart- y paró. Problemas con una de las entradas de un pedal del bajo. No debía ser grave y volvieron a escena pasados tres minutos. Cuatro temas más, suficientes para comprobar el pésimo estado físico de Molko y el bajo nivel de un grupo en caída libre, y nuevo parón. Esta vez para no volver.
El problema era menor y en todo caso sólo achacable a la escasa previsión del grupo inglés, y el propio Juan Aguirre, guitarrista de Amaral, les ofreció un pedal similar. Mientras Molko intentaba ser capaz de articular palabra, se decidió que saliera Amaral y luego continuara Placebo. Todos estuvieron de acuerdo, pero llegado el momento el ínclito Molko, en un nuevo alarde de inmadurez y de falta de profesionalidad, se negó pese al mayúsculo enfado de los representantes de MTV. «En 20 años no nos había ocurrido algo así», me confesaron. En fin, La vida de Brian, próximamente en la serie filmes de humor. No se perdió demasiado, la verdad. A Placebo hace años que se le secó el rímel y lo poco que ofreció en Cartagena confirmó su decadencia.
Amaral gana e invita a Alondra
Justo lo contrario de Amaral. Su propuesta gustará más o menos, pero suyo fue el mejor concierto de la noche. El más lucido, el que mejor sonó, el más compacto y de profesionalidad incuestionable. Los de Zaragoza ofrecieron una selección de hits (El universo sobre ti, Moriría por vos, Sin ti no soy nada, Días de verano), coronada por hasta tres bises a la espera de ver si a Molko se le pasaba el globo y ofrecieron el momento encantador de la velada al invitar a la murciana Alondra Bentley para interpretar junto a Eva Amaral una de sus canciones (Dot, dot, dot). Atención porque no acaba aquí: Bentley será la artista invitada para abrir la gira nacional de Amaral.
En vista de que Placebo seguía en el país de Peter Pan, el público fue abandonando escalonadamente el recinto mientras primero James Lavelle y después el LDC Soundsystem James Murphy ponían banda sonora electrónica a la recta final del primer MTV Murcia Night de Cartagena. El mismo que ni las chiquilladas de Placebo consiguieron arruinar.
Galería de fotos y vídeo en
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios


Noticias de Cultura

Enlaces de Interés

Vocento
SarenetRSS