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LA ZARABANDA

10.07.09 -

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A la vista del glorioso desprestigio de los partidos tradicionales, PP y PSOE, muchos habían depositado en el invento de Rosa Díez todas o casi todas sus complacencias. El personal atisbaba un grupo nuevo de gente nueva, donde mandaran el sentido común, la coherencia y, si fuera posible, la honradez. Socialistas y populares andaban, si no acojonados, al menos acojonadillos. Porque, quieras que no, un voto es un voto y a usted lo encontré en la calle.
Pero, ¡quiá!, poco ha durado la alegría en la casa del pobre. En el UPyD, como lo llaman, ya se ha montado el primer follón. Catorce militantes han sido expedientados, vaya usted a saber por qué, aun cuando se diga que por diferencias tácticas o ideológicas. Una lástima. Nuestro gozo, en un pozo. ¿Por qué seremos así en esta bendita, aunque no bendecida, tierra? Quizás tenga que ver con las células madre y todo esto que ahora se lleva tanto. O sea, que nos parieron como nos parieron. Algo torcidos de mentalidad.
Uno, en su modestia, ya notó hace algún tiempo que el partido de Rosa no funcionaba del todo bien. Yo mismo me comuniqué con su secretario o similar y ofrecí a la señora hacerle una entrevista. Hombre, ni La Verdad es el The New York Times, ni servidor firma como reportero Woodward. Pero, en fin, aquí en la provincia irredenta, pues, coño, se hace lo que se puede. Y digo yo que, en la circunstancia no fácil de partido recién llegado, no le hubiese venido nada mal que la gente de Murcia la conociese un poco más.
Pero, ¡ay!, no fue posible. La así llamada jefa de prensa, con la que también hablé, se quedó encargada de avisarme para fijar la fecha. Poco después, la Rosa vino a Murcia -además, en viernes, el día de la Impertinente-, pero a mí ni me avisó nadie, ni me convocó para encontrarme con la señora. Ahora se produce el esfurrie, surgen las rencillas y los codazos. El invento, quieras que no, se resiente. Y, a la postre, el UPyD, podría quedarse en mera ilusión.
-Que no tenemos suerte, jefe, con la jodida política.
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