En algo menos de tres años, ha pasado de trescientas bicicletas a tan sólo cinco; de cinco oficinas de préstamo a tres, y de siete mil usuarios en su segundo año de funcionamiento a un número oficial desconocido porque en la web municipal, www.cartagena.es, ni siquiera publica ya estadísticas. Ésta es la negativa evolución del servicio municipal de alquiler gratuito de bicis, Bicity, que agoniza en medio del descontrol de la gestión por parte del Ayuntamiento y el retraso en la ampliación del servicio a la Universidad Politécnica y del sistema de alquiler automatizado.
El robo o abandono de vehículos ha dejado al mínimo un servicio con el que Cartagena se puso en la Región de Murcia al frente de las políticas de promoción pública de la bici como medio de transporte alternativo al coche y aliciente para los turista. Pero Bicity ha perdido tanto fuelle que municipios como Totana, San Javier o Ceutí, que empezaron imitando al Ayuntamiento cartagenero, le han rebasado con creces en calidad y número de usuarios.
Los cartageneros comprueban a diario que algunas personas circulan de noche con las bicicletas municipales, fuera del horario de alquiler. Del pinchazo final del servicio da una idea el hecho de que no sólo hayan visto varias de estas bicis en calles de La Unión, sino que inmigrantes magrebíes y subsaharianos las usan a diario para sus desplazamientos a los campos de cultivo como jornaleros.
Jornaleros y chatarreros
También se han convertido en el vehículo de trabajo de chatarreros que, de forma presuntamente ilegal, rebuscan materiales de desecho en los contenedores de basura para ponerlos a la venta.
El deterioro de Bicity fue progresivo en los últimos meses del año pasado, con el cierre de la oficina del pabellón deportivo del Jiménez de la Espada. Pero ha sido muy más acusado en el primer semestre del 2009. Las obras en Wssel de Guimbarda han dejado sin servicio de préstamo al pabellón central de deportes y muchas bicis han sido retiradas de la ciudad al faltarles guardabarros, cestas o portaequipajes.
Cuando La Verdad denunció en enero pasado que sólo quedaba un centenar de bicis, el gobierno municipal se comprometió a mejorar el servicio. Pero todo ha ido a peor.
Quejas por un carril bici
Así lo han admitido el concejal de Desarrollo Sostenible, Isaías Camarzana, y el responsable de esa área de gobierno, Joaquín Segado. Ambos han vuelto a asegurar que en breve se harán públicas las bases del nuevo contrato de gestión, que incluirá un sistema de control automático de los préstamos.
En cuanto a los carriles bici, hay quejas de los usuarios por el riesgo de accidentes que supone el estrechamiento del vial en la zona del Instituto Social de la Marina, en el Muelle de Alfonso XII.
Además, la Federación de Carthagineses y Romanos ha criticado que el carril de la Cuesta del Batel fue construido de forma improvisada, sin tener en cuenta que atraviesa la explanada de césped por la mitad y no por un lateral. Esto supone un obstáculo para el espectáculo de la Batalla en las fiestas de septiembre.