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21.06.09 -

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-Le interesa la deriva de sus compañeros de generación: George Lucas, Steven Spielberg, Martin Scorsese... ¿Se ven a menudo?
-Por supuesto que veo a George, vivimos en la misma ciudad. Es mi amigo y quedamos a menudo, aunque sigue prefiriendo una Coca-Cola a uno de mis vinos, ja, ja. Cenamos a veces con Spielberg, y me sigue sorprendiendo el entusiasmo que nos une, seguimos siendo tres chavales enamorados del cine. Por desgracia, Martin Scorsese vive en Nueva York y apenas le veo, pero tengo un gran respeto por su cine. Claro que ni siquiera veo mucho a mi propia familia. Mi hija vive la mayor parte del tiempo en París y mi hijo Roman en Los Ángeles. (Su hijo Gio murió en 1986 a los 22 años en un accidente náutico). Me gustaría comer con ellos todos los domingos, pero no puede ser. En cuanto a la trayectoria de mis colegas, es muy diferente. Lucas hizo muchísimo dinero con La guerra de las galaxias. La mayoría de ellos son directores muy importantes que ruedan películas con grandes presupuestos para los estudios. Y yo creo que cuanto mayor es el presupuesto, menor es tu libertad.
-Cuando rodó Corazonada se adelantó al cine electrónico. ¿Se siente perdido en estos tiempos en los que las películas se ven en teléfonos móviles?
-¡Otro fracaso! Con esa perdí todo mi dinero. Siempre me he sentido muy a gusto con la tecnología, fui un niño que jugaba a ser científico. Sí, en el fondo de mi corazón soy un científico.
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