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El genial autor de 'El padrino' regresa con la personal 'Tetro': «Ahora sólo recibo presiones de quien me ama, no del dinero»
21.06.09 -

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Ganó cinco Oscar antes de cumplir 36 años y tuvo en sus manos cambiar el rumbo de Hollywood. Francis Ford Coppola (Detroit, 1939) creyó de verdad en un cine al margen de los estudios. El padrino le dio la libertad necesaria para recrear la pesadilla de Vietnam en Apocalypse Now, pero la debacle financiera de Corazonada acabó con sus sueños de independencia. Se pasó los años 80 y 90 aceptando películas para pagar deudas. Es un magnate, pero no gracias al cine, sino a sus viñedos y hoteles repartidos por el mundo.
Ahora promociona Tetro, una crónica familiar rodada en Buenos Aires con parte de dinero español. Se estrena el próximo viernes, pero su anterior filme ni siquiera llegó a nuestras salas. Mientras canturrea en castellano, su avión privado aguarda en Barajas para devolverle a las bodegas del valle de Napa, en California. El genio ha venido acompañado de su mujer, Eleanor, cuyos diarios recientemente publicados retratan a un artista ensimismado y egocéntrico, torturado por haberse rendido a una industria que una vez tuvo a sus pies. Un Hollywood para el que Coppola dejó de existir en 1997 con Legítima defensa.
-En Europa siempre se le ha considerado un autor, y, sin embargo, Tetro es su primer guión original en 30 años.
-Bueno, he escrito otros muchos guiones, pero eran adaptaciones de libros. No me puedo sentir un autor si escribo a partir de una novela de Mario Puzo o de John Grisham. Ahí el escritor ha hecho el trabajo sucio, creando la historia y los personajes. Sólo siento como auténticamente mías dos o tres películas: Llueve sobre mi corazón, Concha de Oro en San Sebastián cuando era muy joven, y La conversación, que ganó en Cannes.
-Hasta que llegó El padrino.
-Sí. Después de Llueve... no encontré financiación, y por esa razón acepté dirigir El padrino. Pronto pasé a formar parte de la industria, me convertí en lo que nunca habría soñado llegar a ser: un director de Hollywood. Muchas de las cosas que he realizado después las he hecho para ganar mucho dinero y poder estar en la posición de rodar las películas que siempre he soñado, financiándolas yo mismo si es necesario.
-Enfrentado al sistema.
-Incluso cuando tenía éxito, nadie me decía 'haz la película que quieras'. Nunca le han dicho eso a nadie, ni siquiera a los grandes directores americanos. No quieren películas que vayan más allá de lo que el público está acostumbrado a ver. En esta nueva etapa puedo rodar filmes personales escritos por mí.
-Entonces el éxito de El padrino es lo peor que le pudo haber pasado.
-Tampoco puedo decir eso... Fueron unos años maravillosos. Y su éxito fue una gran sorpresa. Se puede decir que es el único éxito que he tenido en toda mi carrera. Otras películas quizá más importantes, como Apocalypse Now, fueron grandes fiascos cuando se estrenaron. Sólo el tiempo, poco a poco, cambió esa percepción. Con Apocalypse Now ya tenía cinco Oscar y había hecho El padrino I y II. Pero no encontré apoyo y tuve que financiarla con mis viñedos. Durante años pensé que perdería todo. Y ahora es un clásico y una de mis películas más personales. Entre los 40 y 50 años me llené de deudas y tuve que rodar una película al año para pagarlas. Sólo después de Drácula he dejado de tener deudas.
-Ya no le preocupa el dinero.
-¿Qué haría con él? ¿Comprarme un yate, un avión? Ya los tengo. Los artistas de talento deben ignorar la realidad del mercado, no pueden estar constantemente pensando en dinero. La pasta ya se la llevan esos estúpidos programas de televisión que embrutecen a la gente y tanta película absurda de superhéroes.
-Hubo un momento en los 70, con su compañía Zoetrope, que pudo cambiar el rumbo deHollywood.
-Así lo pensaba entonces. Yo amo el cine de entretenimiento, las películas escapistas con las que el público pasa un rato estupendo. Pero también pienso que este arte es tan amplio que tienen cabida otro tipo de propuestas, con las que puedes aprender, experimentar o hacer avanzar el lenguaje cinematográfico. Pueden ser en color, blanco y negro, proceder de otros países, estar habladas en otro idioma con subtítulos... Pero la mentalidad de los ejecutivos de la industria y de la prensa que la apoya no es tan flexible. Quieren películas que hagan dinero, películas que el público ya ha visto y con las que no haya sorpresas. El estreno es el momento en el que se decide su vida, todo el mundo está expectante de si Variety ejercita su poder y la sanciona como un gran éxito o un terrible fracaso, dependerá de las recaudaciones el primer fin de semana. Es como en política, cuando el presidente dice algo y los ciudadanos asienten según su ideología. Nadie se detiene a pensar en la verdad. Ahora no hago películas para que tengan éxito, sino para gente que ame el cine como yo.
-Por eso ha hecho Tetro.
-Sí. Lo más maravilloso en la vida es aprender, y el cine es una maravillosa oportunidad para hacerlo Cuando rodé Youth without Youth aprendí mucho de filosofía, y con Tetro he aprendido cosas sobre la familia. Ahora comprendo por qué a los catorce años me sentía abandonado, aislado. A medida que escribía el guión me di cuenta de que era la historia de un hermano menor que le dice al mayor: '¿Por qué me has abandonado?'. No sé cuál será mi próxima obra, pero te prometo que aprenderé algo.
-¿Es un filme autobiográfico?
-Tetro es una historia ficticia que sin embargo se nutre de memorias de mi familia. Aparece un padre cruel y dominante, alguien que tendrá que ser destruido para que sus hijos sobrevivan. Mi padre era brillante, bondadoso e inspirador, pero también algo vanidoso. Sólo era cuestión de dar unos cuantos pasos para convertirlo en un monstruo. Es así desde los comienzos del tiempo, incluso en el reino animal, todos hemos estado en competencia con los hombres más poderosos de nuestra familia.
-En los diarios de su mujer, ella cuenta cómo usted se sentía torturado por rodar películas en las que no creía.
-Me hubiera gustado rodar películas personales con grandes estrellas y mucho dinero, pero perdí esa oportunidad. No podía hacer un filme de 100 millones de dólares cada dos años, así que trabajé con lo que tenía. Me apenaba cuando no tenían éxito, cuando se me comparaba siempre con los éxitos que tuve veinte años atrás.
-¿Qué ha aprendido de su familia?
-Que debes recibir presiones de quien te ama, no del dinero. Aunque he llevado una vida maravillosa, algo me dice que no he logrado hacer cuanto deseaba. He conocido la tragedia y sé que es parte del privilegio de vivir. Morir, moriremos solos, pero la diferencia es que en ese momento de gracia podré pensar en la vida tan interesante que he disfrutado y así no me daré cuenta de que me estoy muriendo.
-Tetro recuerda a Llueve sobre mi corazón y La ley de la calle. Habla de cómo podemos elegir a nuestra propia familia.
-Sí. Dos fracasos en taquilla, je, je. Existe la familia que nos toca, con sus trapos sucios, y luego la familia que eliges. Puede ser la misma, nos toca decidirlo a nosotros. Yo me considero una persona leal, y si amo a alguien es para toda la vida. No puedo arrojar fuera de mi vida a quien he amado. Llevo casado con la misma mujer 46 años y adoro a mis hijos. Cuando llegan los problemas y alguien de tu familia te dice que no quiere volver a verte, mi filosofía es ser paciente.
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