Los promotores inmobiliarios de la comarca parece que comienzan a ver el final del túnel. Tras los malos resultados del último año y medio, aprecian «indicios de recuperación», a pesar de que persistan «los problemas financieros importantes, sobre todo con los bancos», y de que la remontada será lenta y costosa. Este es el diagnóstico que realizó a este diario el presidente de la Asociación de Empresarios de la Construcción de Cartagena y su Comarca, Miguel Martínez.
Según sus cálculos, las ventas de viviendas en la costa siguen cayendo estrepitosamente, pero sin embargo en la ciudad se ha producido un repunte que hace pensar a los promotores que el sector comienza a ver la luz. «En la costa la situación sigue muy mal. Allí ya no se construye, y las promociones que estaban en marcha algunas las han parado. Esto ha hecho que el precio de estas casas baje significativamente», explicó Martínez.
El precio de la vivienda de primera residencia bajó en el último año entre un 4 y un 5%, según el presidente de los constructores. El valor de las casas de segunda mano ha caído más bruscamente, hasta un 20%. «Ni siquiera las piden nuestros clientes. Hay muy poca gente que se interesa por ellas. Hemos intentado venderlas en Inglaterra o Rusia pero ni con esas», explicó la agente de la inmobiliaria Grupo Unión, María del Carmen Andreu.
A pesar de las caídas de los precios y de las ventas en algunas zonas, lo que sí perciben los agentes inmobiliarios es un aumento de la demanda. Sobre todo son clientes jóvenes, aseguran. «Su principal problema es la financiación. Los bancos siguen reticentes a conceder préstamos, y ahora incluso piden un aval. Además, sólo les dejan que se endeuden hasta un 40% de su sueldo. Así es imposible que puedan comprar nada», señaló Andreu.
Aumento de la morosidad
Para el gerente de la inmobiliaria Alcaraz y Victoria, Fernando Alcaraz, los principales problemas que tiene el sector en estos momentos son la falta de financiación y la inestabilidad en el empleo que provoca la imposibilidad de que muchos jóvenes puedan acceder a una vivienda. Pero si de algo está preocupado es por el aumento de la morosidad. «Cuando no se puede hacer frente al pago de la hipoteca, la entidad acreedora se ve obligada a la ejecución del embargo», recordó.
Si algo ha cambiado en el sector es la forma de vender. Cuando hace unos años los cliente de las promotoras e inmobiliarias compraban directamente sobre plano, ahora lo que más se vende es vivienda finalizada, afirma el presidente de los constructores. «Las empresas lo que quieren es quitarse de encima las casas, porque para ellos son todo gastos, por eso idean fórmulas para venderlas», comentó.
Entre ellas, además de la bajada del precio, está el arrendamiento con opción de compra, algo por lo que algunas inmobiliarias no apuestan, ya que «al final si un comprador no tiene dinero ahorrado y no tiene posibilidades de acceder a un préstamo bancario, transcurrido el plazo fijado con derecho a compra, tampoco se quedará con ella», según María del Carmen Andreu.
Para comprar una vivienda, además del precio es muy importante mirar la zona. En Cartagena las calles más caras siguen siendo el Paseo de Alfonso XIII, la Alameda de San Antón y Reina Victoria, y las más baratas los barrios del extrarradio.