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Cultura

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La cultura es como un niño con fiebre al que se le debe tomar la temperatura cada poco tiempo para saber cómo se encuentra. La la última vez que se le puso el termómetro a la cultura en la Región fue el 16 de mayo, con motivo de la Noche de los Museos. Con los datos en la mano, la convocatoria fue un éxito: más de 3.000 personas en Murcia, y casi 10.000 visitantes sólo entre el Museo Romano de Cartagena y el ARQUA, para un total de unos 20.000 visitantes en toda la Región. Pero, ¿y el consumo directo, lo que nos gastamos en libros, discos y películas? ¿Han sabido reinventarse los negocios culturales en estos tiempos de vacas flacas? ¿Compramos menos por culpa de la crisis? Según una encuesta con algunos de los principales expendedores de este tipo de productos, parece que no.
Los videoclubs resisten
José Ignacio Pérez, encargado del videoclub Ficciones, asegura que «desde el año y medio que llevamos abierto no hemos notado mucho la crisis». Es más, él está convencido de que en periodos de crisis y de cambios, estas «malas rachas» pueden venir bien a los negocios de bajo coste. Como ejemplo para su sector, toma la crisis que hubo en España en 1992, que fue la del auge de los videoclubs puesto que eran baratos y ofrecían un servicio de ocio muy bueno. En este sentido José Ignacio Pérez, lo ve fácil: «El futuro de la cultura está en la especialización. Los grandes monopolios y sucursales culturales ya no tendrán la misma importancia. Hay que ofrecer mayor calidad en el servicio y en el producto, amen de buenos precios».
Menos ediciones de lujo
En lo que respecta al sector editorial, parece que tampoco ha notado fuertemente el retroceso económico. Diego Marín, propietario de la librería que lleva su nombre, asegura que no ha reducido ventas; por el contrario, afirma que «lo que se ha notado es una diferencia en el tipo de libros. La cantidad que se vende es la misma; lo que se ha diferenciado es la clase de libros y el tipo de edición. Por lo que se ha notado en la facturación». La misma situación comenta Mariano Tólera, encargado de la sección de libros de El Corte Inglés, quien afirma que la venta de libros no se ha visto reducida, «pero lo que sucede es que la gente ya no compra primeras ediciones de pasta dura». Diego Marín señala que el buen trato al cliente y otra serie de cuestiones son las que marcan un signo de calidad. Por otra parte, desde El Corte Inglés apuestan por una prestancia de servicio de gran cantidad. Así, afirma Mariano Tólera que ellos tienen un fondo comercial del que las pequeñas librerías no disponen.
Los cómics, a la baja
Con todo esto, parece que nada ha cambiado, que la situación para el sector que vende cultura no ha variado, pero no es del todo cierto. Encontramos negocios donde las cosas han ido a peor de un tiempo a esta parte.
Así lo relata Alfredo, propietario del establecimiento Tbeo, que vende libros, cómics y películas. Se muestra desilusionado y dice que después de 20 años de trabajo y teniendo en cuenta que su negocio vende productos de segunda mano, no ha notado nada por el hecho de comercializar más barato que otras librerías; lo único que ha notado es que sus ventas han caído casi un 50%. «Esto no es por quejarse de vicio, es la pura realidad. Y dudo mucho que en las tiendas de nuevos mantengan las ventas, pero si lo dicen, pues será verdad. A mí hay cosas que no me cuadran». Con esta tajante afirmación, Alfredo hace ver que desde que la crisis es fiel compañera de viaje vende menos, y por lo tanto los datos ofrecidos por el sector editorial y los demás negocios entran en contradicción.
Pese a que no estén sufriendo la crisis como le puede estar pasando al sector de la construcción o el automovilístico, está claro que es mejor reinventarse y crear nuevos nichos de mercado.
De la 'biblio' a casa
Todas estas opiniones vienen a demostrar que de una u otra manera, el consumo cultural está sabiendo escapar de la crisis. No obstante la sociedad de hoy nos ofrece cultura a muy bajo precio o incluso gratis. En Murcia hay ejemplos de ello. Sin duda, la cultura accesible con mayúsculas es la representada por las bibliotecas y centros culturales. Puede que de una u otra manera la crisis económica esté pasando factura en la iniciativa privada, pero lo que está claro es que la cultura está viva.
Javier Castillo, director de la Biblioteca Regional, habla con mucho orgullo sobre el funcionamiento del centro de referencia cultural en Murcia. «La Biblioteca Regional ha experimentado un incremento espectacular de usuarios en los últimos años. Si en 2006 las personas que accedieron a la biblioteca fueron en torno a 692.000 y en 2007 usaron nuestras instalaciones 746.000, el año de 2008 hemos llegado a más de 879.000; es decir, un incremento de un 27 % en dos años. Por los datos con que contamos, durante el primer cuatrimestre de 2009 este aumento sigue en progresión alcista, pues los usuarios hasta abril han sido 307.728, es decir, 11.570 más que durante el mismo periodo del año anterior».
«Las estadísticas del préstamo igualmente se han multiplicado de forma exponencial. Si en 2006 nuestros usuarios se llevaron a casa 531.333 documentos, en 2008 se han prestado 642.631, casi un 21% más», asegura Javier Castillo.
Como reflexión final, Javier Castillo expresa de una manera muy sincera cómo debe comportarse la sociedad dentro de la era del consumo cultural, y sobre todo, cómo se comportan los entes públicos y privados que tratan la cultura: «Ambas son complementarias. Nosotros nos consideramos un servicio básico, lo cual no implica estar reñidos con la calidad en el servicio, que está orientado a la satisfacción del usuario. Por otra parte, veo a las llamadas industrias culturales como colaboradoras de la biblioteca, en tanto en cuanto son las encargadas de la producción, distribución y comercialización de buena parte del material que ponemos a disposición de los ciudadanos».
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