El pasado lunes fue un día histórico para la Educación en nuestra Región. Un hito cuya magnitud es difícilmente cuantificable, porque no existe ningún parámetro que permita medir la ilusión, el compromiso y la generosidad que han servido de sustento a un acuerdo que será determinante a la hora de dibujar la sociedad que queremos para el futuro.
El Gobierno Regional es consciente de que las políticas educativas no pueden ser acertadas si no se muestran receptivas a las inquietudes de los diferentes colectivos. No pueden ser eficaces si no incorporan las voces, -de adhesión y de discrepancia-, de los artífices de cualquier mejora en la enseñanza. No pueden, en definitiva, olvidar que el protagonismo en educación no lo tienen los poderes públicos, sino cada una de las personas que integran la comunidad educativa regional.
Por eso quisimos alcanzar nuestros objetivos partiendo del concierto de voluntades y avanzar en la consecución de ese reto desde la base del acuerdo. Por eso quisimos, en definitiva, que toda la sociedad murciana fuera copartícipe de un sueño que se ha tornado en un proyecto compartido: lograr hacer de la excelencia la seña de identidad de nuestro modelo educativo.
Así, la lectura del nuevo Pacto Social por la Educación en la Región de Murcia ofrece a todos los ciudadanos la oportunidad de conocer anticipadamente la programación de la enseñanza en los próximos años, definiendo los objetivos, las medidas, las inversiones y los compromisos, planificando con transparencia y rigor las principales actuaciones que materializan la política educativa regional hasta finales del año 2012.
Actuaciones que se traducen en una apuesta por promover el dinamismo recíproco entre la escuela y la sociedad, que contribuyen desde la Educación al proceso, en permanente mejora, de construcción regional y que ofrecen el mejor escenario posible para abordar un desafío de futuro para la Región de Murcia: la calidad de la enseñanza.
En este sentido, conseguir una red de centros renovada, mejorar el rendimiento escolar, ofrecer programas adaptados a las necesidades formativas de cada uno de los alumnos y contribuir desde el ámbito escolar a la consecución de logros sociales relevantes como la conciliación de la vida familiar y laboral, la adquisición de hábitos saludables, participación social de los mayores, o la oferta formativa para el ocio y tiempo libre, son sólo algunos de los instrumentos que nos permitirán alcanzar nuestra meta.
Creo que, pasados los primeros instantes tras la firma del Pacto, es necesario reconocer y agradecer sus esfuerzos a quienes protagonizaron estos largos e intensos meses de negociación, que nos dejan un grato recuerdo. Sin duda ha sido un trabajo apasionante, resultado de reuniones convocadas con hora de inicio, pero nunca de término, que alcanzó su mejor recompensa el pasado lunes, cuando toda la comunidad educativa aceptó ser coautora junto con el Gobierno Regional del futuro de la enseñanza en nuestra Región.
Quiero agradecer a las veinticuatro organizaciones firmantes sus propuestas, su implicación y su voluntad de cooperar en la puesta en marcha de este reto compartido. Su compromiso, firmeza y el diálogo fructífero que han propiciado nutren este Acuerdo de valores que no deben pasar inadvertidos y que nos obligan a actuar con diligencia para invertir ese capital valiosísimo en alcanzar las cotas más altas de calidad para la educación en Murcia.
Constantino Sotoca
es consejero de Educación, Formación y Empleo.