Más empleo, mejores salarios, reforzamiento del estado de bienestar y regulación de los mercados financieros fueron las principales reivindicaciones lanzadas a los Gobiernos de la Unión, por decenas de miles de personas en la primera euromanifestación para «combatir la crisis», que había sido convocada por la Confederación Europea de Sindicatos (CES).
Los participantes coparon el centro de Madrid en un ambiente festivo, acompañado desde los altavoces por el Hinmo de la Alegría. No faltaron charangas, pitos, bocinas, globos y alguna que otra crítica al Ejecutivo de Rodríguez Zapatero. No obstante, los líderes de las principales centrales españolas, CC OO, UGT y USO arremetieron contra las políticas «neoliberales y conservadoras».
Los organizadores situaron la asistencia en 150.000 personas, cifra «desorbitada» para la Policía Nacional, que la bajó a algo más de 20.000. Lo cierto es que cientos de autocares llegaron a la ciudad desde todas las comunidades y la concurrencia superó con creces la de los Primero de Mayo de años recientes. Las euromarchas continuarán hoy en Bruselas y el sábado en Berlín y Praga. La primera se desarrolló en España para que quedará constancia de que «el sur de la UE también existe».
Los secretarios generales de CC OO, Ignacio Fernández Toxo, UGT Cándido Méndez, y USO, Julio Salazar, caminaron tras la pancarta de cabeza, bajo el lema de 'Combatir la crisis/lo primero, el empleo'. Estuvieron acompañados por el máximo responsable de la CES, John Monks y delegados sindicales de Portugal, Francia, Italia, Bélgica, Luxemburgo y Andorra. El servicio de orden no pudo impedir que un grupo de hombres y mujeres, vestidos de riguroso luto, se colocara por delante. Portaban ataúdes simulados en los que «descansaban» «las políticas del FMI», «el capitalismo de casino», etc., y una bandera europea con la frase de «Zapatero no entierres nuestro futuro».
La tribuna de oradores se convirtió en un desfile de cuadros sindicales que exigieron a los Gobiernos un plan de rescate que impulse el empleo y la protección social. Salazar fue el primer español que tomó la palabra. Pidió a los candidatos de los comicios europeos, del 7 de junio, que incluyan las demandas de la CES en su programa.
Políticas conservadoras
Monks, Méndez y Toxo arremetieron contra los autores de «políticas neoliberales», «conservadoras» y «de derechas». Animaron a participar en las elecciones de junio, para conseguir un Parlamento «progresista», capaz de unir a los Estados miembros e impulsar los compromisos sociales.
Los sindicalistas españoles también se refirieron a Rodríguez Zapatero. «Los discursos tienen que dejar paso a los hechos» dijo Méndez, tras reiterar que echó de menos, en el Debate del estado de la Nación, que el presidente desvelará cómo va a proteger a los parados sin cobertura de desempleo. Toxo, el único interrumpido con una ovación, instó al jefe del Ejecutivo a convocar inmediatamente el diálogo social. «Los sindicatos tienen alternativas, propuestas y capacidad de negociación» y «si nos obligan, de movilización», advirtió.