Era la tercera vez que María del Mar Vicente intentaba ser madre. Como en las otras dos ocasiones anteriores, se había sometido a técnicas de reproducción asistida. El primer embarazo había terminado en aborto. En el segundo, la inseminación resultó fallida. Esta vez, todo parecía ir bien. Los ginecólogos habían seguido el proceso minuto a minuto, porque María del Mar tiene 36 años y además desarrolló una diabetes gestacional. El 15 de octubre, tras 40 semanas de embarazo, ingresó en el maternal de La Arrixaca para un parto inducido. Se pretendía así evitar cualquier riesgo. Al día siguiente, a las 8.15 de la mañana, entró en la sala de dilatación.
«Las horas fueron pasando y casi no dilataba -recuerda María del Mar- así que me dieron oxitocina. Pero daba igual, porque la niña tenía la cabeza alta y no se puso en la posición del parto en todo el día». A las ocho de la tarde, el monitor que seguía las constantes vitales del bebé «empezó a mostrar sufrimiento fetal». De hecho, la matrona avisó al ginecólogo, según consta en el partograma.
«No hicieron nada, y yo cada vez estaba más preocupada. Les pedía que me hiciesen una cesárea y me ignoraban. Me cerraron la puerta, porque decían que estaba poniendo nerviosa a la gente». El partograma refleja al menos dos avisos más a los ginecólogos. El monitor seguía pitando, y tanto la madre, María del Mar, como el padre, Juan Carlos Moreno, pidieron explicaciones. «A las diez nos dijeron que todo era normal, que no había por qué hacer una cesárea urgente y que se iban a cenar». Pero entre las diez y media y las once «los monitores bajaron a 45 pulsaciones, y las matronas se pusieron nerviosas. Empezaron a llamar a los ginecólogos al busca».
La operación se practicó finalmente a las 23.30 horas. «Llegaron sin prisas, riéndose y diciéndome que no me preocupase». El anestesista durmió a María del Mar y, cuando despertó, su hija no estaba allí. «Pregunté por ella y me dijeron que estaba con la pediatra, que en seguida venía la doctora. Cuando llegó, me contó la verdad. Me enteré de que mi hija estaba muerta delante de todas las madres con sus hijos recién nacidos. Fue el colmo de la deshumanización».
Tratamiento psiquiátrico
Maria del Mar fue ingresada en Psiquiatría y todavía hoy está bajo tratamiento. Ella y su pareja han presentado una querella criminal contra el equipo médico que la atendió y se han puesto en manos de la Asociación de Víctimas de Negligencias Sanitarias. «El caso de María del Mar no es único. Tenemos una treintena de quejas por supuestas negligencias en el maternal; es el servicio donde más denuncias se acumulan», explica Santiago Bastida, presidente de esta organización.