El presidente Valcárcel tuvo que recurrir en más de una ocasión a José María Aznar para tratar de desatasacar proyectos de infraestructuras para la Región. Era una forma de puentear al ministro Álvarez-Cascos, con quien no sintonizaba. «Cascos es mucho Cascos», declaró el mandatario murciano meses después del trágico accidente ferroviario de Chinchilla que se cobró 21 muertes. Acudió a Madrid en agosto del 2003 para arrancarle al ministro el compromiso para electrificar la línea, pero regresó con las manos vacías porque Cascos lo consideraba un despilfarro de dinero público.
Ese último desencuentro oficial en el despacho del ministro de Fomento del PP estuvo precedido días antes por una reunión en La Moncloa entre Valcárcel y Aznar, quien descolgó el teléfono en mitad de la conversación para llamar a Cascos y encomendarle que atendiera las peticiones de Murcia en materia ferroviaria. Un año antes, Valcárcel también recurrió a Aznar para que desbloqueara políticamente el nuevo aeropuerto, ante la negativa que también había cosechado del ministro.
Un acuerdo del año 2000 para revitalizar el aeropuerto de San Javier, suscrito entre Cascos y Federico Trillo, fue el aperitivo de ese no feeling con Murcia, que supuestamente se hizo de espaldas al Gobierno regional.
«INSENSIBLE CON TRAGEDIAS»
Con estos antecedentes no es de extrañar que Valcárcel haya reprobado públicamente la gestión en materia de ferrocarril de Álvarez-Cascos una vez que éste salió del Ministerio. Sus declaraciones del pasado martes en el programa El Debate de Canal 6, donde dijo que el el ex ministro no había hecho los deberes con el AVE y lo equiparaba a Magdalena Álvarez, no son las únicas de este tenor.
Valcárcel fue más rotundo en diciembre del 2005, cuando también ante las cámaras de Canal 6 dijo que Álvarez-Cascos, que ya había dejado la cartera de Fomento, «ha sido el más nefasto ministro del Gobierno Aznar para los intereses de la Región. Prometió algo que no hizo, como el proyecto Metrotrén, y fue insensible con tragedias como las que sufrió la Región de Murcia con los accidentes ferroviarios de Lorca, Tobarra y Chinchilla».
Puede que aquellas declaraciones no llegaran entonces a los oídos de Cascos y sus «amigos murcianos», como ha sucedido ahora. Probablemente porque el ex ministro no quiso entrar al trapo, o tal vez porque no se veía comparado, como ahora, con la socialista Magdalena Álvarez, que a su juicio ha hecho menos que él por Murcia.
VALCÁRCEL 'NO COMMENT'
Valcárcel no quiso comentar ayer este asunto para responder públicamente a un dolorido Cascos. Sus críticas hacia el ex ministro de su mismo partido no le producen ningún desgaste; más bien al contrario pueden resultar bienvenidas por parte de la sociedad murciana. La situación no sería la misma si Cascos siguiera de ministro o con un cargo relevante dentro del PP.
La segunda lectura es que al presidente no le duelen prendas criticar lo que hizo mal el anterior gobierno de Aznar.
Al margen del ferrocarril, sí se avanzó en carreteras, puesto que Cascos concluyó las obras de la autovía de Albacete, dejó adjudicada la autopista Cartagena-Vera y se dieron los primeros pasos para el corredor del Altiplano. No había euforia inversora, pero se movían un poquito más los proyectos.
La decisión de fortalecer el aeropuerto de San Javier también ha dado sus frutos, ya que ha permitido modernizar y ampliar las instalaciones para absorber el espectacular crecimiento del número de pasajeros. Que choque con el nuevo aeródromo de Corvera no invalida la inversión estatal. Si no se hubiera realizado, el aeropuerto habría quedado literalmente estrangulado. Está pendiente la apertura de la segunda pista para hacer compatibles los vuelos civiles y militares las 24 horas del día.
ENCUENTRO EN MADRID
La última vez que Valcárcel y Cascos se vieron las caras ante los focos fue en abril del año pasado, cuando el ex dirigente del PP asistió a la conferencia que el presidente murciano ofreció en el Casino de Madrid. Ambos se saludaron como en los mejores tiempos. Puede que la falta de sintonía o los roces -de los que Cascos no tiene referencias, según ha dicho a esta Redacción- tengan otras motivaciones que vayan más allá de la gestión ministerial y entre en los intestinos del PP. No se puede decir que el ministro que le precedió, Rafael Arias Salgado, hiciera una gestión más brillante, aunque sí más amigable, en aquellos años de famosos tijeretazos presupuestarios de José María Aznar.