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Murcia

03.05.09 -

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Un banco que guarda un tesoro verde
Éste es un banco sin dinero ni oro en sus cámaras. Su riqueza es otra. El banco de semillas de la Facultad de Biología de la Universidad de Murcia guarda un tesoro verde formado por simientes de un millar de variedades hortícolas autóctonas de la Región. Aunque se trata de unas instalaciones modestas, comparadas con otros bancos de semillas, reúne un patrimonio destacado, ya que custodia una muestra más que considerable de la diversidad agraria de la Región. El investigador José María Egea Sánchez, que trabaja en la recuperación de la biodiversidad agraria de la Región, señala que para recoger estas simientes se realiza una «labor de campo recorriendo las zonas rurales y de montaña, donde se suelen conservar las especies autóctonas».
Egea Sánchez explica que las semillas contienen una carga genética que «determina cómo se va a desarrollar la planta en cada ambiente». Este especialista en biología vegetal indica que las variedades hortícolas locales «se caracterizan por su diversidad genética. Eso hace que ante posibles cambios, como por ejemplo el calentamiento global que sufre el planeta, si no va bien una especie puede que otra variedad sí que aguante mejor».
En la Región, además del banco de semillas de la Facultad de Biología, existe otro en el Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (IMIDA) de La Alberca. En España, son tres los bancos de germoplasma que funcionan, y «además cualquiera puede solicitar una cantidad determinada de semillas, eso sí, con la condición de que tienen que devolver las simientes», según explica José Mª Egea. Estos centros están en Alcalá de Henares, Zaragoza y la Universidad Politécnica de Valencia.
El megasemillero más famoso del mundo se construyó en la fría Noruega. La Bóveda Global de Svalbard guarda cien millones de semillas a 130 metros de profundidad, en una instalación que parece de ciencia ficción.
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