Cecilia Franco lleva dos años sin bailar. Demasiado tiempo para alguien que sueña desde los 6 años con dedicar su vida a esta profesión. Por eso, cuenta ya los días para volver a ponerse las zapatillas de ballet. Confía en que podrá hacerlo gracias a la intervención a la que se sometió ayer en el USP San Carlos. Tiene mucho a su favor. Fundamentalmente, las manos expertas de los traumatólogos murcianos Mariano de Prado y Pedro Luis Ripoll, y del holandés Van Dijk. Un equipo de primera fila que la operó con técnicas de cirugía mini invasiva para solucionar la lesión que padece en el tobillo, y que le impide bailar.
Cecilia fue la estrella del día en el II Congreso Internacional de Cirugía Mínimamente Invasiva de Pie y Tobillo. Su intervención fue retransmitida en directo al Auditorio Regional, donde cerca de 500 expertos siguieron atentamente los pasos del equipo dirigido por Van Dijk, el padre de la técnica de artroscopia que se usó en el quirófano del USP San Carlos y que cuenta entre sus pacientes con los futbolistas Cristiano Ronaldo y Van Nistelrooy. A través de una pequeñísima incisión, Van Dijk, De Prado y Ripoll introdujeron un instrumento del tamaño de un lápiz, con una pequeña lente y un sistema de luces para iluminar la estructura dentro de la articulación. La luz fue transmitida a través de fibras ópticas hasta la punta del artroscopio. Luego, al conectar este artroscopio con una microcámara, los cirujanos observaron el interior de la articulación.
En apenas tres cuartos de hora, y con sólo anestesia local, la intervención había terminado. Con cirugía abierta, todo habría sido mucho más complicado. «El problema es que hablamos de una parte muy difícil del cuerpo humano -explicaba Van Dijk poco antes de la operación-; hay muchos nervios, tendones, y hay que llegar muy profundo en la articulación».
El postoperatorio también se simplifica con la técnica mini invasiva, y los resultados son muy buenos. «Hay muchas probabilidades de que la paciente pueda volver a bailar», concluyó Van Dijk.
Cecilia estaba confiada. «Sufrí la lesión hace dos años, mientras estudiaba en una academia de Zaragoza, y hace uno me sometí a una operación que no fue bien. Estoy deseando que todo esto termine», contaba mientras contaba los minutos para entrar en la sala de operaciones. Su lesión -conocida como síndrome de la cola del astrágalo- es muy habitual en las bailarinas. Se produce por la flexión pronunciada que hacen con el pie para ponerse de puntillas y llevar a cabo otros movimientos característicos. El permanente esfuerzo en esta zona termina pasando factura y provocando este problema, que ayer trataron de resolver los traumatólogos.
Larga experiencia
Mariano de Prado y Pedro Luis Ripoll, jefes del servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del USP San Carlos, son expertos en este tipo de técnicas mini invasivas, que están permitiendo dar solución a los problemas que presentan sobre todo mujeres y deportistas. «Los tiempos de la cirugía han disminuido», explican. «Los pacientes pueden comenzar la rehabilitación inmediatamente, y volver a llevar vida normal al día siguiente. No pueden caminar ocho kilómetros, como es natural, pero sí realizar sus tareas habituales».
Hasta seis intervenciones con cirugía mínimamente invasiva se llevaron a cabo ayer en el USP San Carlos dentro del Congreso Internacional, al que asisten especialistas de todo el mundo y que se cierra hoy en el Auditorio Regional.