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24.04.09 -
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Existe un estereotipo murciano? Pues sí. Para los españoles cuyo único contacto con la Región son las frutas y verduras que compran en los supermercados, ésta es una inmensa huerta poblada por, para entendernos, clones del Tío Pencho. Para otros muchos la Región es, además, una playa soleada de agua calentita con sus hoteles, apartamentos, chiringuitos y discotecas reglamentarios. Y los murcianos típicos son, además del huertano de toda la vida, la pareja formada por el promotor-especulador y el concejal-recalificador.
Que Murcia es mucho más que una próspera agricultura de regadío y un importante destino turístico de sol y playa es algo que todos sus habitantes sabemos y tratamos de mostrar en nuestros respectivos ámbitos profesionales. Y, poco a poco, vamos poniendo a la Región en el mapa de la Europa del siglo XXI. Nada, por otra parte, que no suceda en todas partes. Cada lugar tiene su estereotipo (positivo y negativo, que suelen ser las dos caras de la misma moneda). Y sus autoridades tratan, por un lado, de explotar la faceta atractiva de ese estereotipo y complementarla para dar una imagen más rica y acorde con la realidad. Que en Lepe se organice un certamen de chistes de Lepe es la mejor prueba imaginable de que, sin complejos y con inteligencia, hasta del tópico más negativo se puede sacar provecho.
Justo lo contrario que aquí, donde el Gobierno regional ha optado por la solución cero; por el mensaje, puramente negativo, del no-typical, por restar en lugar de sumar. Afortunadamente, este nihilismo publicitario está condenado al fracaso. Primero porque casa mal con las campañas del agua para todos y las políticas de enladrillado de castillos emblemáticos y parajes naturales que tanto han contribuido a consolidar los estereotipos vigentes. Y segundo y sobre todo porque los estereotipos no desaparecen como por encanto sólo porque se niegue su existencia, aunque en esta negación se invierta una fortuna. Y digo afortunadamente porque, de tener éxito, esta campaña lograría lo único peor que tener una imagen parcial o distorsionada: no tener ninguna, o sea, no existir. Hay una célebre comedia de Mihura,Ninette y un señor de Murcia, en la que el tal señor de Murcia representa precisamente el murciano que la campaña parece querer vender: un hombre sin atributos. Y no precisamente porque su personalidad polifacética lo hace irreductible a ningún tópico simplista, sino por lo opuesto, porque es tan absolutamente anodino que, por no dar, no da ni para estereotipos.
Nada de esto, por supuesto, preocupa en lo más mínimo a los promotores de la campaña, que no se han molestado en disimular su objetivo de que la protagonista sea la propia campaña (y los propios promotores) y no la Región que supuestamente publicita. Y es que, en su narcisismo, están convencidos que la campaña proporciona por sí misma el mejor de los estereotipos posibles: el de Murcia como tierra prometida de las más vanguardistas de las vanguardias. Algo también con posibilidades escasas de éxito porque, salvo para la minoría de ciudadanos que haya seguido sus avatares y las polémicas que ha ido provocando, la campaña resulta, como he podido comprobar, sencillamente incomprensible para los propios ciudadanos de la Región. No digamos para los de fuera, que es a los que se supone que va dirigida.
Lo cual no deja de ser, de nuevo, un alivio. Porque si no fuera así, si realmente se lograra convertir esta campaña en emblema de la Región de Murcia, al simpático Tío Pencho y al torvo binomio del especulador y el recalificador se uniría un nuevo murciano tópico: el posmodernista de vía estrecha en su variante más snob. Así que, confiemos, todo esto quedará en un chiste. Un chiste que quizá tendría alguna gracia si no fuera porque a los señores y señoras de Murcia la bromita nos está saliendo por, como diría Elvira Lindo, un huevo de la cara. Y no está la cosa para bromas.
http://manuelhernandeziglesias.wordpress.com


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