«Tanta premura lo que en verdad perseguía era ir al encuentro de los primeros rayos del amanecer». Lo cuenta Pilar Muñoz Clares, cuando recuerda las prisas que su padre -hablamos de Manuel Muñoz Barberán- le urgía para ver la procesión de la mañana del Viernes Santo murciano. Y esos primeros rayos de la mañana, que apenas rozan las fachadas de la iglesia de San Andrés y del Museo Salzillo, aparecen reflejados en uno de los más emotivos cuadros que integran la muestra que, bajo el título de Pasión y Memoria, puede contemplarse en en la nueva sala, que el Museo ha destinado a exposiciones temporales. Rafael Cebrián, presidente de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús, a la que pertenece el citado museo, afirma que «es un modo muy emocionante de abrir la sala, ya que Muñoz Barberán fue mayordomo de nuestra cofradía, y son muchos sus méritos dentro del campo de la cultura, pero, sobre todo, lo conocemos como un gran pintor, que, además, en muchas de sus obras nos ha ido dejando testimonio de lo que él vivió y muchos, todavía, seguimos viviendo. Como muestra, esta exposición que considero de enorme calidad». Cebrián añade que «hay cuadros absolutamente espléndidos, como son, sin afán de minusvalorar los demás, los que evocan la procesión del Viernes Santo, con los momentos más emotivos, como la salida y la entrada».
La exposición -de la que ha sido coordinador Emilio Llamas, y quien también figura como comisario, junto a Pilar Muñoz Clares, recoge un gran número de obras, referidas todas ellas a la Semana Santa o a su entorno con obras. Predominan las que reflejan los desfiles procesionales de Murcia, pero también de Lorca -donde el pintor nació- y alguna otra de significado religioso. También pueden contemplarse los correspondientes bocetos de algunos de los cuadros expuestos, y otros que aluden a determinados momentos en torno a estas celebraciones, como la actuación de los auroros, en la plaza de San Agustín, antes del inicio de la procesión de Nuestro Padre Jesús.
Obra singular
También se expone el paño de la Verónica, realizado por Muñoz Barberán, que fue, precisamente, el primero que donó un pintor a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús. Una de las obras e que podría calificarse de singular, porque no está referida a los desfiles procesionales: se trata del estudio del propio artista, de quien también se han expuesto sus pinceles, su paleta e incluso algunas pequeñas esculturas totalmente desconocidas.
Emilio Llamas afirma que ha sido costoso montar la exposición, porque fue necesario recurrir a distintos organismo y a numerosas familias, propietarios de las obras expuestas, «pero pienso que ha merecido la pena, porque podrían decir que se trata de una ocasión única de ver reunidos tantos cuadros sobre un acontecimiento popular, como la Semana Santa, y realizados por un maestro de la pintura regional como Muñoz Barberán. Veremos si alguna vez se repite la experiencia. También es cierto que todos se han comportado de modo muy generoso, por lo que es enorme el agradecimiento de cuantos hemos participado en la exposición».
Murcia y Lorca
En el catálogo, el alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara afirma que la ciudad «le debe a Muñoz Barberán el cariño que siempre dispensó a quienes tuvimos el honor de compartir algunos instantes con él»; y el primer edil de Lorca, Francisco Jódar, recuerda que, pese a vivir casi toda su vida en Murcia, Muñoz Barberán también fue un enamorado de Lorca y sus tradiciones. Francisco Marín, director de la Academia de Bellas Artes Santa María de la Arrixaca, de la que el pintor fue miembro, resalta «su altura humana y artística»; y para Juan Torres Fontes, ex-director de la Academia de Alfonso X, a la que también perteneció, la exposición supone reencontrarse con el pintor y con el amigo, «que sabía vivir con especial delectación el acontecer anual de la Semana Santa y captar la fuerza de la devoción popular en las celebraciones de esos días y la singularidad de nuestras procesiones». Manuel Muñoz Clares alude al dominio del dibujo y a la preocupación constante de su padre por el tratamiento de la luz; y, por último, Javier Díez de Revenga se refiere a la obra histórico-literaria del pintor, como investigador que publicó monografías en las que dio a conocer aspectos de nuestro pasado, especialmente de los siglos XVI y XVII.