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Murcia

09.03.09 -

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El ladrillo 'devora' 8.000 tahúllas de cultivo en diez años
Entubado de una acequia en La Arboleja. / LA VERDAD
La huerta de Murcia se encoge, asediada por el boom del ladrillo. El crecimiento urbano, y por tanto el abandono de cultivos, ha provocado que en la última década se hayan perdido unas 8.000 tahúllas (una extensión equivalente a 894 campos de fútbol) de este espacio agrícola único, que abarca además de Murcia los municipios de Alcantarilla, Santomera, Beniel y Orihuela. La cifra la ofrece el presidente de la Junta de Hacendados de la Huerta, Sigifredo Hernández, quien calcula que cada año desaparecen unas 800 tahúllas. La huerta de Murcia, dominada por el minifundio, abarca unas 90.000 tahúllas, que se reparten 25.000 propietarios dedicados al cultivo de hortalizas, frutales y cítricos. No siempre fue así, ya que en el siglo XVIII, la especie dominante era la morera, para abastecer a la potente industria de la seda.
Pese a la degradación que sufre, Hernández mantiene que «la huerta es un territorio que estará ahí siempre». El presidente de la Junta de Hacendados defiende la política de entubar las acequias «porque facilita mucho el trabajo al huertano, en lo que se refiere al mantenimiento de los cauces, y además pone fin al problema de los malos olores». Respecto a los grupos que critican estas obras, Hernández contesta: «Ellos defienden el medio ambiente; yo el ambiente entero».
«Un futuro muy negro»
Ecologistas que Acción no opina lo mismo. Su portavoz, Pedro Luengo, explica que el entubamiento de las acequias representa una amenaza para este ecosistima, ya que acaba con el ciclo natural del agua: «Cuando fluye por las acequias, el agua que se saca del valle no se pierde, porque por filtración vuelve al acuífero del río». «Si desaparece este elemento -añade- también desaparece la arboleda que crece en las riberas y la fauna que lleva asociada». Luengo augura «un futuro muy negro si no hay un cambio de rumbo y se adoptan medidas para salvar la huerta».
Desde la Asociación para la Conservación de la Huerta se señala que la red de riego tradicional «hace posible la existencia de la huerta», y pide una moratoria en las obras de entubamiento, para después solicitar la declaración de bien cultural para esa infraestructura hidráulica medival.
Este colectivo ciudadano considera prioritario para garantizar la superviviencia de ese gran pulmón de Murcia, habilitar ayudas que permitan mantener la actividad agrícola, al mismo tiempo que favorecer un uso cultural y turístico de ese vergel, que envuelve la ciudad como un cinturón verde.
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