Ginés Navarro, concejal de Urbanismo entre los años 1995 y 2001, rompe el silencio que ha mantenido desde que salió del Ayuntamiento de Murcia en el 2003 y habla del proyecto de Nueva Condomina de Jesús Samper y sus socios. Ahora que los dueños del Real Murcia están en retirada, Navarro cree que el tiempo le ha dado la razón sobre un proyecto que no le gustó y que motivó su marcha. Piensa que hubo que ofrecer las mismas oportunidades a todas las empresas para construir el campo de fútbol, entre ellas Metrovacesa, cuya oferta le pareció adecuada. Advierte de que no quiere criticar al alcalde ni al PP, sino que expone sus puntos de vista y explica su actuación durante aquellos años al hilo de la situación en la que se encuentra el Real Murcia y el convenio que se firmó con el Ayuntamiento.
Con 57 años y dedicado a su cátedra de Química Agrícola en la Universidad de Murcia, Navarro subraya que no participó en nada relativo al convenio ni al protocolo. «No era lógico que Metrovacesa pagara 20.000 pesetas el metro cuadrado mientras que Samper lo hacía muy barato pagando 500 pesetas en La Ladera, como dijeron algunos cooperativistas», indica.
Cinco minutos
Relata que supo los detalles en diciembre de 1999, al mismo tiempo que IU y el PSOE. Se iba enterando de los planes de Samper por los periódicos, excepto en dos ocasiones. «Una vez acudieron a visitarme Jesús Samper y Joaquín Romeu. 'Ya volveremos', dijeron. La reunión duró cinco minutos». Posteriormente acudió Trujillo con varios arquitectos. Le presentaron el proyecto del campo de fútbol. Recuerda que les preguntó dónde estaba el plan parcial, el proyecto de urbanización y de reparcelación, y el estudio de impacto ambiental. «Todo eso era previo al campo de fútbol. Les dijimos que no podíamos dar la licencia del campo sin que antes estuviera el proyecto aprobado. No volvieron más».
«Le dije al alcalde que teníamos que hablar porque había cosas raras que nos estaban distanciando». Navarro no entendía que se estuvieran planteando planes de esa envergadura sin pasar por la Concejalía. Reconoce que votó a favor del convenio con Samper por disciplina al partido y al alcalde.
-¿Le puentearon ?
Totalmente. Y yo me dejé puentear también porque no estaba de acuerdo y no quería ser partícipe. Fuera el resultado que fuera, ojo. No me gustó el tema.
-¿Qué impresión le dieron Jesús Samper y Juan Manuel Trujillo?
-Yo tenía mi impresión hecha. Tampoco quería enfrentarme al alcalde. Decirle: 'No lo hago'. Iba en una lista en la que Cámara es el máximo responsable. En el caso de Samper, el alcalde me llamó y me dijo: 'Recíbelo y dile que le vamos a echar una mano'. Encantado. Que vengan cuando quieran. Les dije que tenían el equipo de la Gerencia de Urbanismo a su disposición. Me contestaron: 'Bueno, ya vendrán nuestros técnicos por aquí y tal. Hala, adiós. Nos vamos a Madrid'. Y punto. No me podrá decir Samper que fui descortés.
-¿Cree que Jesús Samper y sus socios han dado un pelotazo?
-No sé si llamarlo pelotazo o cómo. Pero han tenido que ganar mucho dinero. Sus empresas se lo hacían todo. Era una pescadilla que se mordía la cola. Las parcelas valían en su momento mucho dinero.
-¿Cree que han utilizado al Real Murcia para ganar dinero?
-Creo que sí. Lo hizo como inversión para obtener otras cosas. ¿Un señor que fue secretario de la Liga de Fútbol Profesional y que permitió que el Real Murcia bajara a Segunda B, y que de pronto se ilusiona por el Murcia y por Murcia...? A mí me parece lícito que plantee un negocio. y que en lugar de 350 millones hubiera ganado 1.000 millones de euros. Magnífico. Pero con su publicidad, con su concurso abierto y con los sitios por donde el Ayuntamiento quería dirigir la ciudad para que se desarrollara correctamente. Creo que todos en el Ayuntamiento, con el alcalde Miguel Ángel Cámara, hicimos un plan urbanístico bueno donde se protegía mucho terreno. Murcia estaba perfectamente equilibrada.
-Con el dinero que han movido en el negocio urbanístico ¿cómo interpreta que el Real Murcia haya llegado a esta situación?
-Me hizo gracia que Curro Ruano hablara de 25 millones de euros de gastos por aplicaciones informáticas. ¿A qué empresas? ¿No será a empresas del mismo grupo? Si coges Santa Mónica, Sport Management and Project y Desarrollos Nueva Condomina, todas tienen el mismo domicilio social y el mismo consejero delegado. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen. ¿Qué pasa? Que ahora tienen que pagar 14 millones de euros o 58.000 metros, que no sé si tienen o no.
-Ellos argumentan ahora que el estadio les ha costado el doble.
-Ellos se ofrecieron a hacer un estadio. Nadie les dijo tanto o tanto. Si usted dijo 4.500 millones de pesetas, al llegar a esa cantidad que avise: 'Oiga que yo puedo hacer hasta aquí.' Todo el embrollo está en que se hizo como se hizo y que el convenio no está bien atado para que ahora peguen la espantada. Ése es el quid de la cuestión.
-¿Ahora, diez años después, qué cree que ha ganado la ciudad?
-El estadio de fútbol es bueno. Había que preguntarse si Murcia tenía capacidad para dos grandes centros comerciales. La pregunta habría que hacérsela al comercio tradicional . Yo no hubiera puesto esos dos grandes centros. En cualquier caso, si Nueva Condomina se hubiera instalado en el solar que hay frente a Ikea no habría puesto pegas. Lo otro no me cuadraba. Es verdad que voté a favor del Plan de Ordenación Urbana y del convenio porque soy un hombre disciplinado. Pero aquello me rechinaba.
-El convenio dice que el aprovechamiento urbanístico, residencial y comercial, crecía al 0,4 y 0,3 respectivamente como compensación por la construcción del campo de fútbol. ¿Usted cómo lo interpretó?
-El aprovechamiento eran de casi un 500%. ¿Qué sacaba el Ayuntamiento? Samper dijo que construía el campo por 4.500 millones de pesetas y que se lo cedía al Ayuntamiento. ¿Y a cambio? Primero le quitaron 4.000 metros cuadrados a Metrovacesa. Y luego está la cesión del 10% de suelo. Según la alternativa B que se eligió para Nueva Condomina, se debía entregar al municipio el 10% de suelo sobre el aprovechamiento del 0,4 residencial y del 0,3 comercial. Pero si se pensaba aplicar el aprovechamiento del 0,09 ¿qué sucedía? Pues que al final el campo les salía gratis. No regalaban nada a Murcia. Estos señores tenían que darle a Murcia lo que le corresponde. Confío en que ahora se recupere tras la sentencia del Supremo.
-¿Cree que el tiempo le ha dado la razón a sus planteamientos?
-Personalmente creo que sí. Ese convenio se tenía que haber hecho de otra forma. Al mejor postor. Metrovecesa también ofrecía construir un campo de fútbol y regalarlo a la ciudad. Dijeron que ellos ya estaban aquí. A mí no me gustan los convenios urbanísticos .Hay que llevar mucho cuidado con ellos. Si hay un plan general urbano aprobado, pues vamos a cumplirlo. Como la Constitución. Sólo faltaba poner la foto de Jesús Samper en el plan general urbano. Hay otra consideración relativa al tren de alta velocidad. Una de las opciones que se barajó era que la nueva estación estuviera en el norte de la ciudad, justo donde ahora está Nueva Condomina. Pero se desestimó de forma tajante para no interferir en aquel proceso urbanístico.
-¿Qué opina de la gestión del concejal de Deportes, Miguel Cascales?
-No quiero criticar a ningún compañero. Ni al PP ni al alcalde. Lo único que digo es que este proceso se podía haber hecho mejor en mi opinión y que lo que está pasando ahora puede ser resultado de un señor que en un momento determinado vio un posible negocio. La gente sigue confundiendo al club Real Murcia de toda la vida con una empresa que está prevista para ganar dinero. Esto ya no es el Real Murcia de mis amores. Es otra cosa. Había mucho interés en hacer esa construcción muy rápido. De todas formas, Murcia cuenta ahora con una gran instalación.
-¿Cómo tomó su relevo?
-Estuve doce años de concejal. Cuatro años luchando en la oposición para acabar... Tuve la discreción de no irme. No sé si debía haberme ido en su momento cuando el alcalde me cambió, pero pensé que había que ser discreto porque el partido está por encima de todo.
-¿Ve algún fleco legal?
-Pudiéndose ser legal, ¿hasta qué punto es moral? Moralmente, hay que preguntarse: ¿Lo hemos hecho bien? ¿Lo hemos analizado bien? ¿Hemos sido justos con todo el mundo? No quiero decir que mi punto de vista fuera mejor. Es lo que yo creía en aquel momento.