«Está bien que se hagan estudios sobre los efectos de la obesidad en la salud infantil y adulta, pero es hora de dejarlos a un lado y pasar a la práctica, sobre todo porque hay cosas que sabemos desde hace más de diez años. Hay que poner a los niños a comer bien en los colegios y quitarles una hora de clase para que la hagan de ejercicio todos los días. Si no hacemos algo, a la larga España será un país de enfermos que no podrá costear sus gastos sanitarios. Lo que pasa es que nadie le pone el cascabel al gato porque como es una cosa del futuro, a los presentes les trae sin cuidado». Así de rotundo se mostró ayer el endocrino de La Arrixaca Juan Madrid tras destacar que «en los últimos 15 años se ha triplicado el número de niños obesos» y que Murcia posee una de las tasas más altas con el 15% de la población infantil con problemas de obesidad y otro 20% con sobrepeso. «Y el 90% de ellos serán adultos obesos», añade.
-¿Es especialmente negativa una dieta inadecuada en los niños?
-Sí, pero no sólo porque los órganos están en desarrollo, sino porque se crean hábitos de vida y alimentarios perniciosos que resulta muy complicado variar cuando ya se es adulto. Un ejemplo de lo perjudicial que es lo dio un estudio que se hizo hace poco con niños de trece años obesos y con los triglicéridos altos, a los que se comparó con niños con peso normal. Estudiando las carótidas (arterias que llevan la sangre al cerebro), se comprobó que los primeros tenían estas arterias como personas de 45 años.
-Pero todos estos efectos, ¿son reversibles?
-Bastantes sí. Se ha comprobado que perdiendo un 10% del peso, la mayoría de los síntomas revierten. Algo que no ocurre si la obesidad se ha prolongado en el tiempo: si el daño en el hígado ha derivado en cirrosis (aparecen nodos y fibrosis en el hígado); o si la hipertensión es estable.
-¿Cómo se debe combatir la obesidad y el sobrepeso?
-Lo primero es evitarla y lo segundo ponerle remedio cuanto antes perdiendo peso. Pero lo más importante es que sólo se debe perder peso con una alimentación normal, aunque baja en calorías. Nada de dietas sin hidratos de carbono, porque liberan grasas que perjudican al hígado; nada de dietas a base de proteínas, porque el organismo no tiene ningún depósito de proteínas y las que sobran deben eliminarse, lo que perjudica al hígado y al riñón; nada de dietas que disocian los alimentos; y, sobre todo, nada de dietas que anuncian las bondades de productos naturales (pastillas y extractos de hierbas) porque en la mayoría de los casos producen problemas de tensión, hígado y tiroides. También de las plantas se saca el veneno -advierte muy seriamente Juan Madrid-. Todas esas dietas milagrosas son mentira y para sacar el dinero.
-¿Cuál es su recomendación?
-Ensalada, guiso, pan y fruta; no hay otra. Los menús escolares deberían ponerse por decreto-ley. Se debe comer cinco raciones de fruta y verdura al día, y tres veces a la semana, legumbres, por decreto-ley -insiste-; mejor pescado que carne, cuatro veces a la semana pescado y dos, carne.
-¿Sirven de algo los controles que supuestamente se están llevando a cabo sobre los menús escolares?
-En la Región sólo dan de comer bien a los niños en los colegios de Molina. Allí se han reunido alcalde y concejales con expertos en nutrición y médicos y responsables de los colegios y han establecido de común acuerdo las dietas para los escolares.
-¿Es la cirrosis una de las principales complicaciones de la obesidad?
-Es un problema que se da con frecuencia en adultos, porque la grasa acumulada bajo la piel se infiltra en el hígado dando lugar al hígado graso, que daña las células. Pero esta situación debe perdurar en el tiempo para derivar en cirrosis, ya que el hígado tiene una gran capacidad de regeneración. Sin embargo, creo que el problema más importante son las afecciones cardiovasculares, ya que la obesidad obliga al páncreas a segregar más insulina, lo que aumenta la tensión y los triglicéridos, disminuye el colesterol bueno y todo eso favorece infartos y trombosis.