El presidente del PP se comprometió ayer a actuar de manera «fulminante» si la investigación que realiza su partido demuestra que hay dirigentes populares implicados en la trama de espionaje que siguió y grabó por España y el extranjero a altos cargos de la Comunidad Autónoma de Madrid y del ayuntamiento de la capital.
Mariano Rajoy, que el jueves ordenó la investigación interna y enterró varios días de dudas sobre si intervenir o no en la polémica, dio un paso adelante y lanzó el mensaje político de que, si hace falta, rodarán cabezas.
El presidente popular, que quiere desmarcarse al máximo del escándalo y ponerse a la cabeza de su esclarecimiento, insistió en que él y la dirección nacional del PP serán «contundentes» con cualquier persona implicada en esta red, que el diario El País relaciona con un equipo de ex policías a sueldo de la Comunidad de Madrid, y que a la hora de exigir responsabilidades le dará igual «sea quien sea».
El líder del PP pasó de puntillas y resto importancia a la acusación realizada el jueves por su portavoz, Esteban González Pons, que pretendió desviar la responsabilidad de la trama al Ministerio del Interior, y se limitó a pedir a las fuerzas de Seguridad que colaboren en todo lo que puedan en el esclarecimiento de estos hechos, que «me preocupan» y «no me hacen ninguna gracia».
Lo único que sí quiso dejar claro es que nadie espere que el PP tome decisión alguna hasta que concluya la investigación en marcha y confirme o no las sospechas que apuntan a una actuación irregular desde la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid, dirigida por Francisco Granados.
El tono del presidente popular, en declaraciones a Intereconomía, fue casi idéntico al desplegado horas después por la secretaria general del PP, Dolores Cospedal, en la rueda de prensa en la que pretendió presentar el Foro Abierto que su partido celebra este fin de semana y en la que los informadores sólo tuvieron interés en interrogarla por el avance de la investigación interna que el jueves pasado le encargó Rajoy.
Interrogatorios
Cospedal, que aclaró que en sus pesquisas ya ha hablado con la presidenta regional, Esperanza Aguirre, con el consejero Granados y con el ex consejero Alfredo de Prada, uno de los espiados, aseguró que el PP será «absolutamente contundente» y exigirá «todo tipo de responsabilidades» si alguno de sus militantes está implicado en la trama.
El viernes por la tarde no había interrogado al alcalde Alberto Ruiz Gallardón, que apuntó a la comunidad como fuente del espionaje, ni al vicepresidente autonómico Ignacio González ni al vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, dos de las víctimas de los miembros de la trama.
Cospedal señaló que los dirigentes del partido van a hacer «todo lo que esté en nuestra mano» para aclarar estos hechos y que para ello quiere citar «a muchas personas», incluido no militantes del PP. Considera que hay que ser «prudente y diligente», pero que «no puede consentir» que haya cargos del partido «que son vigilados», al tiempo que no ahorró adjetivos calificativos para los hechos: vergonzantes, indignantes, graves y absolutamente inaceptables.
La secretaria general anunció que, una vez concluya la investigación, a la que dedicará «el tiempo necesario», remitirá su informe a la Comisión Nacional de Derechos y Garantías del partido, el órgano encargado de determinar si debe haber algún tipo de sanción o incluso si lo descubierto debe ser remitido a la Fiscalía.
Rajoy, en su notorio interés por dejar claro que la cúpula nacional del PP no tiene relación alguna con el escándalo, ha reservado las pesquisas a su equipo de confianza. Ha encargado la investigación interna a Cospedal, cuando lo normal es que la hubiese realizado la Comisión de Garantías.