La grave crisis económica que sacude a la economía internacional, y muy especialmente a la española, no impide que Iberdrola siga avanzando en su estrategia de crecimiento. En ese empeño, acaba de formalizar en Portugal la puesta en marcha de una de sus iniciativas energéticas más ambiciosas, con la que pretende consolidar su fortaleza en un momento convulso no sólo para el sector energético, sino para todo el tejido empresarial. La compañía invertirá entre 2012 y 2018 alrededor de 1.700 millones de euros en la construcción de un megacomplejo hidroeléctrico en el norte del país vecino -en una zona fronteriza con España-, uno de los proyectos hidráulicos más importantes puestos en marcha en Europa durante los últimos 25 años. El plan, que contempla la construcción de cuatro grandes presas y otras tantas centrales, recibió ayer el banderazo de salida con la firma del contrato de adjudicación en un acto celebrado en la ciudad lusa de Chaves por parte del presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, y del primer ministro portugués, José Sócrates.
Además de reforzar la apuesta de la eléctrica por, como aseguró Galán, las tecnologías de producción eléctrica más limpias, el complejo del Alto Támega, en la cuenca del Duero, consolida la relación del grupo vasco con Portugal, un mercado en el que ya tiene importante presencia. El futuro complejo, adjudicado en un concurso internacional y que contará con una potencia instalada de cerca de 1.200 megavatios (MW) -lo que permitirá atender el consumo anual de un millón de personas-, va a generar durante su construcción más de 13.500 puestos de trabajo en el país vecino. Además, el impacto económico que la iniciativa tendrá para Portugal se cifra en 5.000 millones de euros.
No es de extrañar, por tanto, que Sócrates destacara ayer la importancia de la nueva central, a la que no dudó en calificar como «inversión estratégica». Según destacó, el proyecto será «fundamental» para el desarrollo del país, porque minimizará «de forma importante» su dependencia energética exterior. Galán también aprovechó para resaltar la relevancia de las futuras instalaciones. Así, calificó el plan como «uno de los proyectos hidráulicos más importantes abordados en los últimos 25 años en Portugal y uno de los últimos grandes aprovechamientos hidroeléctricos de Europa». Actualmente, la firma cuenta con cerca de 10.000 MW hidráulicos en todo el mundo.
Déficit tarifario
Antes del acto oficial, Sánchez Galán tuvo un encuentro con la prensa en el que dio a conocer alguna clave de la actuación futura de Iberdrola. Evitó pronunciarse directamente sobre el enfrentamiento que mantiene con el presidente de ACS, Florentino Pérez, que desde hace tiempo trata de reforzar su posición en la eléctrica vasca -de la que controla el 12% del capital entre participación directa y derivados- y entrar en sus órganos de decisión. «Hemos venido aquí a hablar de proyectos de inversión y no de ACS», sentenció. Pese a todo, lanzó un aviso cuyo destinatario no era otro que el propio Pérez: «No hay sitios disponibles en el consejo de administración de Iberdrola y no va a haber cambios».
Galán también se refirió a las últimas emisiones de deuda lanzadas por la compañía, que este año reducirá sus inversiones hasta situarlas entre 4.000 y 4.500 millones. Iberdrola realizará «con toda probabilidad» nuevas emisiones tras las de 1.000 millones de euros y 500 millones de libras esterlinas de las últimas fechas. No obstante, quiso dejar claro que la eléctrica cuenta con una liquidez de entre 8.000 y 9.000 millones de euros y que ya tiene cubiertas sus necesidades financieras. En ese contexto, las emisiones tendrían como principal finalidad alargar los vencimientos más cercanos.
En torno al déficit tarifario, un asunto en el que el Gobierno y las eléctricas no han logrado aún un acuerdo, Galán pidió un esfuerzo al Ejecutivo de Zapatero para darle carpetazo con una fórmula que tenga el menor coste para los ciudadanos. Destacó que la aportación del sector eléctrico se materializará a través del mantenimiento de las fuertes inversiones que realizan las compañías en España -entre 6.000 y 7.000 millones anuales- y de las ayudas para la puesta en marcha de la tarifa social, destinada a ayudar a las familias económicamente más desfavorecidas. «Tenemos voluntad decidida para resolverlo», concluyó.
En un momento convulso y en el que la recesión ha colocado a muchas empresas en serias dificultades, Ignacio Sánchez Galán quiso lanzar ayer un mensaje de tranquilidad y confianza a la plantilla del grupo energético, formada por 33.000 personas, sobre la fortaleza de la eléctrica y las positivas perspectivas que tiene por delante. «Nuestros empleados pueden estar tranquillos porque este barco está en buenas aguas y bien preparado para afrontar con garantías las tormentas que puedan venir. Están en el buen sitio en el buen momento».
Pese a dejar claro que los trabajadores de Iberdrola no deben tener temor por su futuro, Galán no ocultó la gravedad de la crisis, que sacude con especial virulencia a España. «Vamos a pasar tiempos complicados», vaticinó. Ese es un escenario, no obstante, que parece no preocupar al empresario, que dibujó en Portugal una Iberdrola absolutamente a resguardo. «Nuestra política ha sido conservadora y nos hemos dedicado sólo a lo que sabemos hacer, sin meternos en cosas que no son nuestro negocio. Gracias a ello nuestra fortaleza financiera, nuestros recursos propios de 30.000 millones de euros y nuestra capacidad de generación de recursos son una garantía».
Galán aportó datos inéditos de la actividad de la compañía en 2008 para poner de manifiesto la fortaleza de su negocio y la buena salud de la que goza Iberdrola. Desveló que el pasado año aumento un 16% su potencia instalada, hasta superar los 43.000 MW. Su producción alcanzó los 142.000 Gw/h, 20.000 más que un año antes. Con más de 26 millones de clientes en 44 países de cuatro continentes, se ha situado en el 'top5' de las eléctricas mundiales y ha escalado hasta el tercer puesto de las compañías españolas con mayor capitalización bursátil, sólo por detrás de Telefónica y el Santander.
Especial atención merece el capítulo inversor que, pese al contexto de crisis, alcanzó en 2008 los 13.000 millones de euros. De esa cantidad, 6.000 millones tuvieron como destino la compra de Energy East, mientras que los restantes 7.000 se dedicaron al desarrollo orgánico. Iberdrola realizó el pasado año compras a otras compañías por importe de 6.700 millones de euros. De cara a este ejercicio, va a reducir sustancialmente su capacidad inversora hasta los 4.000 ó 4.500 millones.