La reducción de altos cargos, en pro del ahorro y la austeridad, que buscaba la última remodelación del Gobierno regional, se ha quedado, con el paso del tiempo, en casi nada. Total, mucho ruido y pocas nueces.
Casi la mitad de la veintena de altos cargos que dejaron sus despachos en dicha remodelación, llevada a cabo a principios del pasado mes de octubre, siguen en la Comunidad Autónoma ocupando otros puestos directivos.
El presidente regional, Ramón Luis Valcárcel, justificó el cambio de Gobierno por la necesidad de «apretarse el cinturón» en la Administración regional ante la grave crisis económica. La finalidad era, según las explicaciones oficiales, reducir la estructura de poder y el número de altos cargos. Valcárcel pidió a sus consejeros un recorte de al menos un 20% de los órganos directivos, aunque finalmente se quedó en el 18,7%, es decir, 20 de los 107 existentes hasta entonces.
Tres consejerías menos
Tres meses después, esos veinte han quedado reducidos a poco más de una decena. El resto sigue cobrando del erario público, aunque en otros puestos.
La remodelación supuso la supresión de tres consejerías y la salida del Ejecutivo de cuatro consejeros. Los cuatro siguen. José Pablo Ruiz Abellán, ex titular de Turismo, es el nuevo defensor del pueblo regional; Juan Ramón Medina Precioso, ex de Educación, es el gerente del consorcio del Campus de Lorca; Juan Antonio de Heras, ex consejero de Presidencia, será el nuevo director de la Fundación Contentpolis, y Benito Mercader, ex de Desarrollo Sostenible, dirige la sociedad semipública de capital riesgo Murcia Emprende.
Otros antiguos altos cargos que han encontrado acomodo en diversas dependencias de la Comunidad Autónoma son Pablo Miranda, ex director general de Energías Limpias y Cambio Climático, que ahora dirige la Agencia de Gestión de Energía (Argem); Mónica Meroño, ex directora general de Innovación y Desarrollo Turístico, que ha pasado a ser la gerente de la sociedad pública Región de Murcia Turística, y María Isabel Sola, ex secretaria general de Turismo, que ahora ejerce de vicesecretaria general en la Consejería de Economía y Hacienda.
Con la reestructuración, el Ejecutivo logró reducir su cabeza, pero ha terminado por incrementar el tronco con la creación de nuevos organismos, como la oficina del Defensor del Pueblo y la Fundación Contentpolis, acrecentando, en definitiva, el aparato administrativo.
Escaso ahorro
La conclusión es que el ahorro que se pretendía ha sido, al final, mínimo. Según los presupuestos para este año, la Comunidad Autónoma se gastará en el salario de los altos cargos 13.240.319 euros, sólo 481.191 euros menos que el pasado ejercicio, lo que representa una reducción del 3,51%, a pesar de la eliminación de tres consejerías.
En contraste con esta disminución, los sueldos en la Administración general de la Comunidad ha crecido este año un 17,75%, y en Cultura, un 15,52%, capítulos que encabezan el crecimiento del gasto personal en la Comunidad.