Opositores tailandeses trasladan a una de las heridas. /Efe
Llamadas a la retirada
El cuestionado jefe del Ejecutivo ha pedido a las organizaciones defensoras de los Derechos Humanos y los medios de comunicación que no se preocupen por los abusos que pudiesen ocurrir en los dos aeródromos bajo el estado de emergencia. Según Somchai, los policías están siendo "educados" para tratar de dialogar con los manifestantes.
Por si fuera poco, el ex primer ministro tailandés Thaksin Shinawatra, depuesto hace dos años, condenado por abuso de poder y huido del país, ha advertido de que un nuevo golpe de estado militar -cosa que se rumorea- acarreará un derramamiento de sangre, en un mensaje que publican hoy varios diarios locales. Según él, perpetrar una asonada "no será tan fácil como en el pasado, pues la gente en Tailandia atraviesa ahora momentos duros", y advierte a militares y funcionarios de que deben obedecer al Ejecutivo.
Incluso la Unión Europea ha instado, por medio de sus embajadores en Bangkok, a desalojar las dos infraestructuras invadidas "de manera pacífica y sin dilación para evitar una crisis aún mayor y sus consecuencias económicas".
Protestas en la Embajada española
Los más de 300 turistas españoles que se encuentran inmovilizados en Tailandia tienen previsto convocar este domingo por una manifestación ante la Embajada española en la capital, Bangkok, para instar al Gobierno español a habilitar lo antes posible su salida del país asiático.
"La situación es bastante crítica", ha denunciado Nazaret Borges. "La manifestación se ha convocado para intentar conseguir que el Gobierno haga algo por los afectados", ha añadido.
Dos millares de opositores han expulsado a unos 150 policías de un puesto de control cercano al aeródromo de Suvarnabhumi
La granada impactó cerca de las oficinas del primer ministro, ocupadas desde el pasado mes de agosto por la Alianza Popular
El líder opositor Chamlong Srimuang llama a sus adeptos a no seguir acudiendo en masa al aeropuerto, pues ya son muchos
Continúa la tensión en Tailandia. Son ya 50 los manifestantes heridos, cuatro de ellos se encuentran graves, según las últimas estimaciones, por el impacto de una granada cerca de la sede de Gobierno en Bangkok, en lo que es la última escalada de violencia registrada en el país asiático
La granada impactó cerca de las oficinas del primer ministro, ocupadas desde el pasado mes de agosto por la Alianza Popular para la Democracia. Todos los heridos están siendo ya atendidos por efectivos médicos. El primer ministro tailandés, Somchai Wongsawat, decretó el jueves el
estado de emergencia en los dos aeropuertos de Bangkok que han sido tomados en un intento de "restablecer la paz y el orden".
Asimismo, para acallar los rumores sobre un golpe de estado inminente, Somchai negó que vaya a destituir al jefe del Ejército, el general Anupong Paochinda, que ayer pidió la renuncia del Gobierno y la convocatoria de elecciones anticipadas, y ordenó a las tropas que permanezcan en sus cuarteles.
Negociación y conversaciones
Respecto a la posibilidad de iniciar unas negociaciones con las autoridades, el líder de la Alianza Popular por la Democracia (PAD) y general retirado Chamlong Srimuang ha advertido de que sólo hablarían con personalidades "directamente implicadas en esta situación", como el primer ministro, Somchai Wongsawat. Después de que 2.000 personas armadas con barras o palos de golf, ente otros objetos, expulsasen a
150 policías armados de un puesto de control, Chamlong ha señalado ante los miles de manifestantes que mantendrán las protestas, aunque éstas previsiblemente concluirán antes del esperado cumpleaños del Rey, Bhumibol Adulyadej, el 5 de diciembre.
La Policía tailandesa estrecha de todos modos el cerco sobre los manifestantes, con algunos altercados menores que no han llegado a hacer estallar la violencia.Chamlong, asimismo ex gobernador de Bangkok, ha expresado tal disposición para hablar con el primer ministro del país, Somchai Wongsawat -cuya dimisión pide-, pero no en la ciudad de Chiang Mai porque está muy lejos, apuntó. Y el gobernante trasladó allí la sede gubernamental este jueves, es decir a unos 600 kilómetros al norte de Bangkok, ante los incidentes.
100.000 pasajeros afectados
La PAD controla el palacio de Gobierno desde el 26 de agosto, y los dos aeropuertos desde mediados de semana. Ante esto último, el primer ministro decretó en ambos el estado de excepción, que autoriza el empleo de la fuerza para desalojar a los manifestantes de los aeropuertos, pese a la oposición del jefe del Ejército, general Anupong Paochinda.
Chamlong ha instado a los seguidores de la oposición a no seguir acudiendo en masa hasta el aeropuerto, en previsión de que la Policía pueda cercarles e impedirles la salida. "Demasiada gente no ayudará aquí si la Policía nos encierra. Si te encuentras de camino, por favor, acude a la sede del Gobierno", ha afirmado el líder opositor, en alusión al punto en que meses atrás comenzaron las protestas públicas.
Tailandia atraviesa una profunda crisis políticas desde las elecciones del año pasado, que ganaron los mismos políticos que los militares expulsaron del poder por corruptos en una asonada en 2006. En un mensaje televisado difundido en la noche de ayer por el primer ministro, Somchai ha pedido al PAD la retirada de las barricadas instaladas en los dos aeropuertos, que no sólo han provocado la suspensión de los vuelos y afectado a unos
100.000 pasajeros, sino que, a su juicio, amenazan con dañar la economía del país.