-No se oye ningún pasodoble -se arranca-. ¿Es que no estamos todavía en el aire?
-Volamos ya por encima de las nubes, pero he preferido ponerte un foxtrot.
-Aquí no se ve nada.
-Los toreros también son muy pillos. La coleta, que es ahora una simulación, se engancha luego al pelo.
-¿Y eso no te da tirones?
-Hombre. Cuando no estás acostumbrado, te sale un pepino al día siguiente.
-Este domingo cumples diecisiete años. ¿Qué quieres que te regalen?
-[Sorprendido de que el periodista lo sepa] Yo ya tengo los regalos hechos de aquí a unos años. Estar en los toros lleva muchos gastos.
[Es muy espigado y, según la compañeras de la Redacción, un chico guapo. Viene acompañado de su amigo Calañés, que es un optimista. Pues dice de sí mismo, a pesar de andar ya algo macao, que está «para reaparecer»]
-¿Te has traído el toro?
-[Extrañado] ¿El toro? No, no. Yo no quiero toros. Na más que torearlos.
-¿Estás en el toreo por las perras o por la fama?
-Ni por las perras, ni por la fama. Estoy porque me gusta y es el sueño de mi vida.
-O sea que no te gusta trabajar en la cantera, como a tu padre.
-[Rápido] No. A mi padre tampoco le gusta. Yo estoy de camarero los fines de semana, en casa Domingo.
-La vuestra es una familia muy torera, ¿no?
-La verdad es que sí. No sabemos cómo... Será porque vivimos cerca de la plaza, pero a todos nos gusta.
-¿Cómo piensas ganarte la vida, si esto del toro no sale?
-Me gustaría prepararme unas oposiciones, pues sé que estoy luchando por lo que sólo consigue el uno por ciento. Hay que tener un resguardo de estudios a las espaldas. De forestal o de guardia civil... Funcionario, para cobrar todos los meses.
-Eres un tío realista.
-Aquí no se puede ir con marañas, ni mentiras.
-¿Cuántas veces te ha lisiado el bicho?
-Yo estoy en esto gracias a la Escuela Taurina de Murcia, que es la que está dando las novilladas y la oportunidad de ser torero. He hecho unas siete o por ahí. No me ha lisiado el toro. Me lisia más no abrir la puerta grande.
[Apenas se moja los labios con el vino, aunque reconoce que está bueno. Trabaja más el queso]
-Que me lisie el toro, pero al traje de luces que no le pase nada. Es muy caro.
-¿Cuántos tienes?
-Uno.
-Azul pavo, ¿no?
-[Satisfecho] Azul pavo y oro.
-Pero tú querías blanco y oro.
-Sí, porque simboliza el traje de mi primera comunión.
-¿Mande?
-Es que iba de marinero.
-El toro no te ha lisiado, pero pudo cuando llevaste las zapatillas cambiadas de pie.
-[Ríe abiertamente por primera vez] ¡Aaahhh! Eso fue en Cehegín. Después de que se me cayeran, como el terreno estaba un poco con barro, me quité la otra zapatilla. Y el mozo de espadas, Diego, un muchacho muy bueno, me las puso al revés, sin querer. Y cuando me fui al toro, me volví y dije: "Oye, Diego, que me las has puesto del revés". Los del callejón se partían de risa. Yo decía: '¿Qué me ha pasao en los pies, si normalmente los tengo bien?'.
-Tu madre vende calzado...
-Nosotros teníamos una empresa, pero vino a menos Y mi madre sigue cosiendo un poco de calzado, que gracias a ella estamos viviendo también.
-¿Cuánto valen unas zapatillas de torear?
-Son cosas muy caras. Me costaron cien euros.
-¿Y la montera?
-Trescientos ochenta.
-Tú eres comilón. Una vez te pusiste morado de arroz y magra antes de torear.
-[Natural] Pasé una tarde criminal. El maestro Alfonso Romero me dijo luego que es un problema que tengo. Me dio una sed tremenda.
-Esta es una pregunta psicológica. ¿Qué te comes antes: la magra o el arroz?
-Yo tiro con el tenedor y lo que empareje me lo meto a la boca.
-Tienes un nombre triste.
-La verdad es que sí. Fue una desgracia que el muchacho aquel del Sevilla se muriera.
-¿Juegas al fútbol?
-No me gusta. Me aburre. Sólo voy cuando juega mi hermano pequeño.
-¿Qué te pasó con la cabra?
-Eso fue que mi hermano y yo compramos una cabra por dos mil pesetas. Y montamos en mi huerta una placica para que toreasen los críos y sacar algo. Pero nos denunció la Guardia Civil y hubo que echar al animal.
-¿Embestía la cabra?
-No, pero, como tenía cuernos, con eso era bastante.
-¿Por qué te dicen las chicas que muevas la cintura, en lugar de la muleta?
-No sé. Se imaginarán cosas raras. Me lo piden mucho.
-¿Quieres suceder a Pepín?
-¡Nooo! Porque Pepín Liria no tiene sucesor. Está ahí. Como él no habrá otro.
-¿Qué te ha aconsejado?
-Que me dedique al fútbol. Eso fue porque lo vi desnudo en Calasparra y me enseñó todas sus cicatrices.
-¿Qué tenéis en común?
-[Seguro] Que somos del mismo pueblo.
-¿Gastas novia?
-Las mujeres ahora mismo no se pueden tocar. No ando con mujeres. Ni con hombres tampoco, ¿eh?
-¿Sales con mujeres malas?
-Las que tengo son buenas.
-Dicen que es bueno hacer el sexo antes de torear.
-Eso no me ha salío muy bien. Me quedo sin fuerzas.
-¿Y alguna pajilla?
-No. Eso lo dejamos para después. Y si me la pueden hacer, mejor.
-¿Te has empalmado alguna vez delante del toro?
-Pues había una vez una fotógrafa que se rozaba conmigo. Y la verdad es que sí. Pero después se me subieron al galillo. Esa vez estuve como un hombre.
-¿Rezas antes de torear?
-Sí. Y llevo un pin de la Virgen de las Maravillas en el corbatín.
-Si quieres te invito a unas lentejas.
-¡Lentejas, no, por favor!
-Pues, hala, tira pa Cehegín y atízate un arroz con magra.