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14.11.08 -

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Ni el Papa los pone en paz MANUEL BUITRAGO
Reig Pla, José Luis Mendoza y Manuel Ureña, el año pasado. / EDU BOTELLA
El enésimo round entre Reig Pla y Mendoza por controlar la Universidad Católica vuelve a coincidir con un disparadero de rumores sobre el futuro del obispo de Cartagena, a quien propaladores de todo pelaje y condición colocan en otro destino eclesiástico más pronto que tarde. «La decisión ya está tomada», dicen. Hay que darle la fiabilidad que merece, ya que hace un año también se divulgó la misma especie sobre Reig Pla, y aquí sigue el prelado guerreando contra Mendoza en defensa de los intereses de la Diócesis y velando por la representación que ostenta, como es su obligación.
Otra cosa es que ambos estén dando este espectáculo y tensando tanto la cuerda. A la vista del último episodio, sus relaciones parecen definitivamente rotas. Tal y como esclarece el portavoz de Manuel Ureña, «cada Diócesis es un mundo». Cada obispo manda romana en su territorio, con un nivel de independencia que avala la Conferencia Episcopal Española. Un obispo no se mete en el terreno de otro, razón por la cual habría bastado una leve insinuación de Reig Pla para disuadir a sus compañeros invitados por Mendoza.
De ser así, ¿qué ganaba con ello, salvo otra escandalera que daña la imagen de la UCAM? ¿Por qué en cursos anteriores acudía la jerarquía eclesiástica en pleno, mientras que este año debía ser distinto? Si se debe a los conflictos que afectan a la universidad, ¿no habría sido mejor, visto desde el lado de la Iglesia, cerrar filas en bloque en lugar de aventar las disputas?
Los papeles del acto que debía celebrarse ayer en la UCAM estaban repartidos desde hace un mes, cuentan. Reig Pla debía oficiar como Gran Canciller, que a ojos de la Fundación San Antonio es un cargo honorífico como guardián de la fe católica, pero sin capacidad ejecutiva sobre la universidad. El obispo, no obstante, mantiene que debía presidir los actos previstos (la eucaristía y la lección inaugural). La otra versión, sin embargo, es que Reig Pla oficiaría la eucaristía, mientras que el nuncio Manuel Monteiro de Castro iba a presidir el acto académico en nombre del Papa. Por parte del Gobierno regional acudiría el consejero.
Cuentan que el nuncio y el cardenal primado recibieron el lunes un fax de Reig Pla que les invitaba a no acudir a Murcia. Otro tanto sucedió, verbalmente, en sendas conversaciones que mantuvo un colaborador del obispo con Manuel Ureña, Javier Azagra, José Manuel Lorca y Francisco Gil Hellín. El comunicado de ayer de Mendoza, acompañado de los nombres y apellidos de un fiel e inquebrantable claustro (dirían algunos), le atribuye a Reig Pla el no haber permitido la asistencia de los prelados. Diáfano. Ambos invocan al Papa Bendicto XVI, cuya autoridad, y la de la Secretaria de Estado del Vaticano, no parecen suficientes para poner de acuerdo a estos dos servidores.
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