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Cultura

CRÍTICA DE ARTE

14.11.08 -

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Mar y poesía
FOTOPOEMAS. Los hermanos Ñíguez en la muestra. / P. SÁNCHEZ / AGM
No es una práctica ajena al mundo de las exposiciones combinar, en simbiosis más o menos intensas, la obra visual con la palabra escrita, con la poesía que puede ser pretexto, acompañante o soporte intencional conjugador de los intereses creativos de los autores. El verbo es acción cuando se transforma en palabra, en palabras unidas que dejan impreso el sentimiento del que escribe. La obra, la fotografía en este caso, es el resultado de la acción de ver convertida en otra acción que permite a los demás ser partícipes de lo visto, de lo sentido en el momento previo al acto de perpetuar la imagen.
Ambas maneras de manifestarse tienen en común la parcialidad de lo íntimo, devenido de la interiorización de lo externo -la fotografía- o de la exteriorización de lo interno -la poesía-, pero siempre desde el prisma personal, desde la conciencia de que para llegar a lo universal hay que partir de lo particular, de la propia experiencia vivida y sentida, pues, de lo contrario, el resultado siempre carecerá de la fuerza que proviene de la coherencia en el trabajo, y de la sinceridad en las respuestas a las propias preguntas.
Queda claro al leer los poemas -y el que escribe no se considera el más adecuado para juzgarlos- de Juana Hernández Conesa, y contemplar las fotografías de José Carlos Ñíguez y Andrés Manuel Ñíguez (que se presentan como colectivo As de Guía) que todo lo dicho anteriormente es aplicable a los tres, que responden plena y adecuadamente a unas expectativas, satisfechas al contacto con unas obras que hablan del mar, que explican el mar desde la atalaya del sentimiento.
Las fotografías de los hermanos Ñíguez recorren el Mediterráneo próximo, mágico en los momentos de bonanza, meditativo en la abrumadora potencia de su luz y color; inquieto e inquietante cuando golpea con fuerza las rompientes de los acantilados; siempre sugerente y siempre añorado cuando falta su presencia. Junto a la luz y el color -esenciales en esta visión que busca más la placidez que el contraste-, los autores parece haber aportado a las fotos el olor y el sabor que se percibe y se saborea al pasear junto al mar, consiguiendo con esto implicar a un mayor número de sentidos en el disfrute de la obra expuesta.
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