Los caminos del Señor -la traducción al castellano de Viae Domini- es el título de la primera novela del almeriense Francisco José Sánchez Collantes, que gira en torno a la búsqueda del sueño anhelado, y muchas veces frustrado, de cualquier periodista: escribir el artículo que le lleve al éxito, llegando a coronarle con el watergate del siglo, para recibir el mayor premio que aspira alcanzar, el Pulitzer.
Viae Domini es una novela ambientada en una ciudad neoyorquina imaginada por el autor, en pleno siglo XXII. «Quería alejarme de los marcos cercanos y buscar un sitio alejado que me inspire, creo -además- que es una ciudad muy simbólica», destacó el escritor, y añadió: «En el libro sale reflejado como yo imagino esa ciudad sin haber estado allí».
El objetivo primordial de un novelista es enganchar al lector desde la primera hasta la última página. «No quiero aburrir al lector en mi primer trabajo», explica Sánchez Collantes, que ha logrado ese efecto combinando magníficamente la ficción, el misterio y unas reflexiones sobre la piel de los personajes, escritas en primera persona, que envuelven al lector.
Dos años y medio de trabajo han forjado esta novela en la que religión, política, periodismo, muerte y el inexorable destino son los temas principales, conducidos por la trama que desarrollan los personajes. «Esta novela no está basada en hechos reales, ni pasados ni presentes ni, por supuesto, futuros. No han ocurrido, no ocurren y, aún más, es probable que no ocurran jamás», aclara el autor en su libro.
Personajes enfrentados
Sánchez Collantes resume brevemente el argumento de su libro: «Es el trabajo de un periodista detectivesco que, tratando de salir de la rutina y queriendo hacer periodismo de investigación, encuentra un submundo que no esperaba y que influye en su vida».
La acción la desarrollan dos personajes principales con personalidades muy diferentes. Mientras que el primer personaje es comedido, bastante entrometido y muy metódico, el segundo tiene una personalidad mucho más compleja. «Es perfeccionista, atormentado. Para mí, es realmente el protagonista principal. Todo gira en torno a él. El resto son más cotidianos», comenta el autor.
El latín ilustra, además del título de la novela, el nombre de los 32 capítulos del libro. Scelus que significa crimen; invius, inaccesible; extremis, último; spes, esperanza; y vacuus, vacío son algunas de las palabras elegidas por el autor para titular los capítulos. 364 páginas esconden la primera creación literaria de esta joven promesa, que ya está fraguando el germen de su próxima obra. Mientras tanto, disfrutaremos con su primogénita.