CARTAGENA

Sólo hay que darse un paseo por la ciudad para ver todas esas deficiencias. Por ejemplo, en la plaza Héroes de Cavite aún quedaban charcos ayer, fruto de lo irregular del enlosado; en Juan XXIII el agua seguía estancada en el parque y muchas zonas estaban con barro. En la Plaza de los Carros el agua acumulada se mezclaba con suciedad.
Una estampa similar se podía ver en la Plaza de España. Zonas enlosadas estaban levantadas, aunque las brigadas municipales las arreglaban. También a la entrada de la zona ajardinada de esa plaza, el barro impedía el paso de los peatones. En el parque de Los Juncos los transeúntes tenían que hacer verdaderos esfuerzos para no meter el pie en uno de los muchos charcos que se forman cuando llueve o en las zonas embarradas.
Baldosas sueltas
Una de las principales quejas de los viandantes es que son numerosas las losas que están sueltas en las aceras. Éstas, al pisarlas, se mueven y salpican agua y barro. Además el pavimiento en varias zonas de la ciudad, por ejemplo la Alameda de San Antón o el Paseo de Alfonso XIII resbala y resulta peligroso para los viandantes en días de lluvia.
En la avenida Reina Victoria los operarios del Ayuntamiento se afanaban arreglando losas despegadas y que son peligrosas tras las lluvias. Pero no sólo se advierten deficiencias en las principales calles del centro de la ciudad. En algunos barrios como en Molinos Marfagones las lluvias han dejado al descubierto baches y socavones que los vehículos tienen que sortear.
Este diario pidió información al concejal de Vía Pública, Enrique Pérez Abellán, pero el político no contestó.









