En cuanto a consejos preventivos básicos, considera fundamental «no fiarse de lo que cuente una persona desconocida», porque ni las fotografías ni las webcam ofrecen garantía total. De hecho, como contó Guillermo Cánovas, presidente de Protégeles, en una Jornada de Buenas Prácticas en el Uso de las Nuevas Tecnologías organizada por los Ministerios de Industria y de Educación, en ámbitos pedófilos circula ya un programa que, tras grabar lo que hace un menor durante una charla con cámara, es «capaz de invertirlo y proyectarlo en otra conversación», lo que le permite «aparecer como si fuera el menor» para intentar ganarse con más facilidad la confianza de su víctima.
Otra recomendación es no colgar fotografías que ayuden a identificarte. A la hora de «guardar la privacidad, los chavales son carne de cañón», alerta Mayorgas, que compara el subir la propia imagen con «regalar tu foto a millones de personas» que no conoces. Cánovas comparte esa preocupación por «la facilidad con la que los adultos pueden recoger datos de menores» en las redes sociales de internet. «En poco tiempo -remacha- puedes obtener información sobre ese niño que no tiene ni su profesor. Y es fácil de identificar físicamente».





