Golf

SOBRE EL PLAYOFF:
Todos habían llegado hasta aquí tras superar una de las 28 pruebas que el circuito BMW ha organizado a lo largo del año. La celebrada en Murcia, en el campo de La Torre Best Golf, clasificó a tres jugadores: Paquita Ruiz en damas, Geoffrey Willet en primera de caballeros y a Javier en segunda, que, a 48 horas de la prueba se sentía optimista: «Intentaré defender el pabellón murciano. ¿No sabes las ganas que tengo de conocer Argentina!». Pero para conseguir este objetivo no ha podido contar con la mejor preparación. «Tuve una fractura de costilla a finales de septiembre y las obligaciones laborales me han restado tiempo para entrenar». No se amedrenta. Tampoco por no conocer el Campo Sur, aunque «hubiera preferido que la prueba se disputara en el Campo Oeste; es un campo que aunque no conozco demasiado juega a favor de los locales. Su exigencia en la precisión en el juego y sus ramblas puede suponer varios golpes de más para quien no lo conoce». Javier se ha permitido ser supersticioso. «Voy a llevar los mismos pantalones y polo con los que gané la prueba clasificatoria en el mes de febrero». Le pregunto: ¿Hasta los calzoncillos? «No, pero ¿porque no recuerdo cuáles use!». Ésta es su primera final y está pletórico. Paquita Ruiz no la vive de la misma manera. Ella, una jugadora competitiva y apasionada de este deporte, ha permanecido alejada de los campos debido a la enfermedad de un miembro muy cercano de su familia. Todos han insistido en que estuviera aquí aunque su mente no la acompañe. Los resultados finales en su tarjeta delataron esta situación -89 golpes-. Los números de Willet en primera categoría también fueron muy discretos, 82 golpes en un par 73 que le dejó en el puesto 19 de 29 participantes.
Los preparativos
A 24 horas de la competición a Javier le sigue acompañando una mentalidad ganadora; con ella llegó hasta La Manga Club. BMW Golf Cup reunió a los finalistas el viernes, día 24, para que tomaran contacto con el campo y con sus compañeros. Una cena les sirvió para tener conciencia de dónde estaban y a qué iban; también para conocer un poco más a sus oponentes. La organización se encargó de ello mostrándoles uno a uno y en pantalla grande el swing y perfil de todos ellos. Nadal se acostó inquieto. «Tanto, que casi he sido incapaz de conciliar el sueño». La presión se hace patente. Y eso que «he jugado bastante bien durante la jornada de reconocimiento del campo. Sobre todos los 9 primeros hoyos; los segundos no han sido tan buenos, pero he tenido buenas sensaciones. Siento que estoy para ganar». El viernes estuvo marcado por algo de lluvia, viento y un cielo nuboso que presagiaba más de lo mismo en la final.
Afilados los driver, los jugadores comenzaron a salir de 8,30 a 10,30 en una mañana de sábado que amaneció ventosa y con una sensación térmica muy inferior a las 22 grados previstos. La megafonía instalada en el tee de inicio anunciaba una a una cada salida con nombres y apellidos. Los nervios eran patentes y no sólo los de Javier, que según fue avanzando por el campo vio como sus iniciales expectativas volaban al igual que la gorras de su compañero de partida. Pasada la primera vuelta era consciente de que «me he ido cargando de golpes -se jugaba medal play- y en la segunda vuelta ha empeorado el campo». Cierto. El viento comenzó a azotar con mayor intensidad en la última parte de la prueba lo que volvió incómodo, desapacible y frío a un campo que sumó elogios y numerosos buenos adjetivos entre los participantes. Para Antonio Cambranos de Madrid y 20, 9 de hándicap es «emocionante estar aquí». Para Joaquín Texeira -no se dejen engañar por el apellido-, extremeño, profesor universitario, hándicap 23,2 y que terminó haciendo el par del campo: «Es precioso. Estoy disfrutándolo muchísimo. Es la primera vez que lo juego y volveré, sin duda». Más exigente en los comentarios un Antonio Castro (hándicap 5,1) que encontraba que la lluvia del día anterior «ha dejado los greenes algo lentos». Este catalán clasificado en el campo de El Prat había salido en la primera partida y esperaba estoicamente los resultados de la prueba a escasos metros del hoyo 18. Él se juega la primera categoría. Reconozco que he venido «a cara de perro», comenta. «No puede ser de otra manera con mi hándicap». Continúa hablando del campo: «Es extraordinario; excelente. Es largo, te exige precisión ¿un hoyo? El 18. Es un hoyo vanidoso al que si te enfrentas con ambición te premia». El debió ponerle mucha porque hizo eagle en él. Con anterioridad había conseguido birdie en el 16 y 17. Su tarjeta no dejaba género de duda, firme candidato a ser el ganador de la primera categoría (como así fue con -3). En Damas las cosas estaban algo más ajustadas en las primeras plazas -se mascaba un play-off (un empate)- hasta que la madura jugadora alemana, Helen Reeka (hap. 24,6), con menos tres golpes sobre el par del campo se coló en la primera posición relegando a María Castillo a la segunda plaza. Ésta última tuvo que conformarse con ser la ganadora scratch (77 golpes brutos). Castillo era el jugador con menor hándicap de toda competición: 2,9.
Expectación en la segunda categoría caballeros en la que se vibró hasta el último momento con los resultados que iba mostrando el ordenador de la organización. Falta las cinco últimas tarjetas. Javier y sus dos compañeros de partida entregan las suyas. Nadal presupone un resultado no muy bueno como así fue (88 golpes). Por contra, Texeira consigue empatar con otros tres jugadores: Zufiría, González y Márquez en la cabeza de la lista (todos han hecho el par del campo). En estas circunstancias habrá que resolver el empate jugando uno o varios hoyos. Se acercan los dos último jugadores. Son las 15.30 de la tarde y la sensación general es de que el juego tendrá que prologarse. Nada de eso. Juan Ramón Daza (hanp. 26), un gironés «atrapado por esto del golf desde hace dos años», muestra su tarjeta. Computa 67 golpes lo que supone un -6 y le da como ganador de la categoría. Daza no se confía. Mantiene el gesto de prudencia hasta que Alicia Garrido, la directora de Marketing Deportivo de Deportes & Business, responsable de todo el circuito, se lo reconfirma. Él es el ganador. Las enhorabuenas del resto de jugadores no se hacen esperar. Incluida la de Nadal que en petit comité nos confiesa que hoy no ha jugando con los pantalones que le clasificaron. «Los usé ayer en el entrenamiento». Tal vez... cuando se es supersticioso... hay que serlo hasta el final.
Algunos datos
Por la edición 2008 de la BMW Golf Cup han pasado 4000 jugadores y en las últimas tres ediciones La Manga Club ha sido la sede de la final nacional, algo que Alicia Garrido no tendría ningún inconveniente en repetir, es más «ojalá -dice-. Aquí estamos como en casa». En Deportes & Business no recuerdan ningún finalista murciano, pero sí levantino, el alicantino José Cosme Such que viajó a Sidney en el 2006. Aún así Murcia siempre ha estado muy presente en las ediciones del circuito BMW. Hasta el año 2000 con la colaboración de Aupesán y desde el 2005 con la del concesionario Murcia Motor Sport.





