Cultura

LA EXPOSICIÓN
«Los espacios que presento, más allá de lo estrictamente arquitectónico, adquieren un significado que trasciende aquello fotografiado y se posa en mi saber más íntimo. Me (re)descubro en estos espacios, que me sirven de fuente de inspiración y lugar de reflexión a la vez que me trasladan a la realidad que me rodea. Una realidad de puertas y paredes de paso imposible», argumenta Ugas Dubreuil.
«Me sirvo de la arquitectura para explicar mi mundo, un mundo donde cada fotografía forma parte de mi cuaderno de bitácora personal», añade el fotógrafo catalán.
Una forma de mirar
Para Ugas Dubreuil estas imágenes «son el resultado de una forma de mirar alejada de cualquier alteración o manipulación. No transformo la realidad, la selecciono y la reinterpreto. Lo que muestro es exactamente aquello que registré durante la toma. El espacio, el tiempo y la luz».
Y sobre esta exposición, escribe Antonio López Sandoval: « Sus espacios salientes obtienen una monumentalidad en donde el tiempo se detiene más allá del instante fotográfico y crea nexos con el momento de salida hacia el viaje interior. Encara estos instantes con imágenes frontales despobladas que abandonan el recurso de la simetría, característico de la fotografía que pretende el descubrimiento del medio, ya que, aunque contemplemos siempre espacios fuertemente delimitados, su pretensión es el retrato de la intimidad propuesta como valiosa e imperfecta, alejada del raciocinio empirista que aporta la simetría».
«Sus estudios de la luz y el color -añade López Sandoval- impregnan de equilibrio sus obras, un equilibrio necesario para desafiar la fuerte soledad con la que ofrece su propuesta».
«La búsqueda de espacios de reflexión que emprende Ugas Dubreuil actualiza la idea de viaje. La transformación de aquella idea romántica de la huida, heredera del tránsito laberíntico del Héroe, en un potente y lucrativo negocio contemporáneo, ha desvirtuado la estrategia destinada a la obtención del saber y del autodescubrimiento», subraya.







