No se puede pedir investigar las tropelías de un bando, y desestimar una querella, sin siquiera analizarla, como hizo este juez hace diez años con una asociación que pretendió buscar responsabilidades penales ante el fusilamiento masivo de derechistas, católicos, monárquicos e incluso muchos niños en Paracuellos del Jarama.
Un representante de la Justicia ha de interesarse por lo ocurrido en ambos bandos. Todavía hay muchas víctimas del republicanismo marxista desaparecidas en campos y cunetas.
La Ley de Amnistía de 1977 era el símbolo reconciliador de la Transición. Si el juez Garzón y el PSOE quieren seguir reabriendo heridas que sólo fomentan odio y rencor, que al menos se haga una memoria histórica de ambos bandos, sin sectarismos, adulteraciones ni manipulaciones interesadas para destapar toda la verdad sobre la Guerra Civil.
Ignacio Aranda González








