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15.09.08 -

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Yo no digo nada, porque no soy nadie. Pero me temo que se pueda liar una muy gorda, precisamente ahora que se van a ir los calores. Pues pudieran venirnos otros mucho más calientes, abrasadores incluso. Porque, según todos los indicios, la temida fin del mundo nos podría llegar con iguales bombo y platillos que produjo la creación del Universo.

No me fío ni un pelo de ese experimento del acelerador de partículas que están haciendo en una Suiza que hasta ahora siempre fue neutral. Gracioso sería, por decirlo así, que la destrucción de to lo nacío viniera desde las pacíficas montañas nevadas. Como si todas las tranquilas vacas del país se hubieran vuelto vacas locas. O todavía peor.

Acelerar demasiado nunca fue bueno, como nos viene advirtiendo la DGT. Pero acelerar partículas es aún peor. Dicen que lo hacen para saber cómo se formó Todo -y digo Todo- en el principio, cuando sólo era el Verbo y el Verbo era Dios. Quieren confirmar que la Creación fue un pedo estruendoso, el Big-Bang, que los sabios llaman, para disimular «singularidad espaciotemporal».

Incluso si las pruebas acelerativas no conducen a que se repita el cataclismo de entonces, la cosa puede acabar mal. Las personas religiosas temen que se nos diga que eso de que fue Dios quien, durante los seis primeros días, fabricó cuanto existe, no sea verdad. Eso sería demasiado para millones de cuerpos y, lo que es peor, para millones de almas.

Imagine usted que hubiera que cerrar todas las iglesias. Y que tuviésemos que adorar a dioses humanos, que se llemarían Manolo, José María o Cipriano. Eso no es serio, ni cabe en cabeza sensata, acostumbrados como estamos a confiar en un Dios desconocido, misericordioso y a la vez justiciero.

Si no existiera ese Dios, incluso después de muertos estaríamos a expensas de Rajoy y Zapatero. Mira, si no, lo que está pasando con los restos de los fusilados, que se los discuten desvergonzadamente el PSOE y el PP.

Para eso, mejor sería que el acelerador provocara otro Big-Bang. Pues, como ha dicho un sabio, lo pequeño -o sea, la prueba de Suiza- puede reproducirse a gran escala.

Quizás sería lo mejor que nos fuésemos ya todos a tomar por saco.
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