
El alcalde de Librilla mantiene el argumento de que la modernización del regadío es posible aunque el suelo pase a ser urbanizable, lo que no aceptan Seiasa y Acuamed, y rechaza la petición de los regantes de mantener el suelo como agrícola protegido durante 25 o 30 años con el fin de poder conservar las subvenciones públicas.
«Si no hay agua, yo no la puedo inventar. La única posibilidad para los que tienen alguna parcela es que la puedan vender para salir adelante», insiste José Martínez García.








