A la hora de analizar las estrategias para prevenir conductas violentas en los jóvenes, los autores del estudio se muestran partidarios de que en la escuela se fomenten las conductas no agresivas, «así como enseñar a los niños a utilizar habilidades de conversación y de razonamiento». Al analizar la intervención en factores ambientales, los profesores afirman que se debe luchar por reducir las situaciones de pobreza, marginalidad y hacinamiento, y en cuanto a la intervención en factores individuales, recomienda estar atentos a la detección de situaciones familiares de alto riesgo o de consumo de alcohol u otras drogas.
El trabajo de investigación, que analiza igualmente la psicopatología infantil y de la adolescencia y la conducta antisocial, afirma que «casi un millón de menores residentes en España podrían estar padeciendo algún trastorno clínico, pero no están siendo tratados».
El estudio ha sido publicado por Editum, la editora de la Universidad de Murcia.









