Antonia confiesa que «hoy me han dado los resultados y estoy un poco asustada. Mis dos sobrinos y dos de mis hijos tienen la misma mutación genética que yo. El médico dice que nos hace tener un 33% más de posibilidades de padecer un cáncer que el resto de la gente. Es cierto que da miedo saberlo, pero así puedo proteger a mis niños». Antonia no sabe cómo les va a contener: «Mis hijos se han criado en la arena. Tengo una casa en la playa y siempre han veraneado allí. Mi hija de 18 años tiene un disgusto enorme porque no se pondrá morena, pero lo tendrá que aceptar poco a poco. Que bajen a la playa cuando caiga el sol y no les perjudique».
También practica la prevención fuera de su hogar: «Una amiga me ha dicho que su hija, que es rubita, se ha achicharrado, y me he enfadado mucho. ¿Es que no sirve de nada lo que me han visto sufrir? He tenido un cáncer, y eso es algo muy serio».








